Historia de vida

Postales del callejón: El cerco de ligustrines

Son postales de un callejón, de uno cualquiera, de una calle de tantas.

Juan Carlos tiene 72 años y plantó este cerco vivo hace 50 años, cuando el Banco Hipotecario Nacional le entregó la casa en el barrio, esa que le costó tanto cancelar. “Lo corto cada 20 días”, dice, mientras detiene por un momento los tijeretazos.

Después recuerda que en la entrega de las casas, los terrenos estaban delimitados “por unos troncos así de gordos (las manos parecen estar aprisionando un pomelo) y así de altos (la altura de un nieto de 7 años).

-¿No se cansa de cortarlo?

-Y,… sí. Acá bajo es más fácil. Lo difícil y cansador es subirse a la escalera y cortarlo arriba.

-Si pudiera, ¿lo cambiaría por rejas y ladrillos?

Juan Carlos mira los 40 metros de ligustrines, alheñas según la botánica.
-Son caras las rejas…- dice, y se queda pensando -No, no lo cambiaría. Hace 50 años que lo corto y así será, mientras viva

-¿Le puedo sacar una foto?

-Si. Sáqueme como si fuera su padre-

Y sigue cortando. Le llevará un día completo. Uno más, uno menos.

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