Hay algo profundamente irónico en la historia de dos países que viven sobre desiertos infinitos y que aun así compran arena al extranjero. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos son naciones cuya geografía parece un regalo brutal que no utilizan.
Por qué Arabia Saudita y Emiratos Árabes importan arena a pesar de tener los mayores desiertos del mundo
A pesar de estar en medio del desierto, donde la arena abunda, Arabia Saudita y Emiratos Árabes exportan grandes cantidades de arena
Ubicados sobre kilómetros de dunas que se pierden en el horizonte, un suelo que cruje bajo el sol y que, a simple vista, tendría arena para la construcción de ciudades enteras. Y, sin embargo, necesitan importar lo que su tierra les da gratis.
Por qué Arabia Saudita y Emiratos Árabes importan arena a pesar de tener los mayores desiertos del mundo
La razón, claro, no es la escasez, sino la calidad. La arena de los desiertos de Arabia Saudita y Emiratos Árabes no sirve para la construcción moderna. Es demasiado fina, demasiado redonda, se desliza y no se mezcla bien con cemento. Para los rascacielos, los puertos, los aeropuertos y los complejos turísticos que crecen con velocidad vertiginosa, necesitan arena gruesa, con aristas que encajen y se compacten.
En 2023, Emiratos Árabes Unidos importó más de seis millones de toneladas de arena, principalmente arena silícea y de cuarzo, imprescindible para industrias como el vidrio, la fundición, la filtración o la química.
Así que vuelven los ojos hacia países como Australia, Vietnam o incluso Canadá, y pagan fortunas por algo que literalmente tienen bajo sus pies. Dos países que podrían cubrir la construcción de ciudades enteras con su propia arena están conectados por barcos y contratos que traen montañas de tierra desde miles de kilómetros de distancia.
En medio del desierto, cada vez elevan más construcciones
Este fenómeno no es una rareza local. La arena se ha convertido en el segundo recurso natural más explotado del mundo, solo por detrás del agua. Según recopila Xataka, El Programa Medioambiental de Naciones Unidas estima que cada año se consumen unas 50.000 millones de toneladas de arena y grava.
Aunque a simple vista parezca que la arena es un recurso inagotable, desiertos, playas, lechos marinos, la arena útil para construcción es una fracción muy pequeña del total disponible. La demanda mundial supera los 50.000 millones de toneladas al año y está impulsada por la urbanización, la infraestructura y proyectos de desarrollo masivo en Asia, África y Medio Oriente
- La región del Golfo no solo construye casas, está levantando megaciudades futuristas, turismo de alto nivel y desarrollos que compiten con Occidente
- NEOM y The Line en Arabia Saudita, ciudades planificadas con criterios de ingeniería global.
- Los rascacielos infinitos de Dubái y Abu Dhabi, estructuras que requieren materiales con especificaciones muy estrictas.
- Esos proyectos exigen concreto de alta resistencia y durabilidad que solo puede garantizarse con arena con características granulométricas muy específicas.






