Un viaje de rutina terminó en una pesadilla sobre la Ruta Nacional 34. Durante la madrugada del jueves, un chofer frenó su vehículo pesado al observar un retén vial. Los hombres apostados sobre el asfalto parecían verdaderos policías en pleno operativo de seguridad.
Sin embargo, la situación ocultaba una trampa peligrosa para los trabajadores del volante.
El engaño de los falsos policías
El episodio ocurrió a la altura del kilómetro 750, dentro de la jurisdicción de Pozo Hondo. Mario Ariel Nieto, un hombre de 43 años domiciliado en la localidad bonaerense de Escobar, manejaba por la carretera. Lo acompañaba Alen Mamani Torrez, un joven de 26 años. Ambos ocupantes del transporte de carga vivieron momentos de suma tensión en medio de la oscuridad.
Los delincuentes planificaron el engaño con mucho detalle para evitar sospechas. Utilizaron chalecos reflectivos, encendieron linternas para hacer señas luminosas al costado del camino e instalaron conos de señalización. Toda la escenografía daba la apariencia de un control vehicular oficial de rutina.
Frente a las indicaciones de los supuestos agentes de seguridad, el camionero redujo la velocidad. Finalmente detuvo la marcha de su camión marca Scania, modelo G410, a un lado de la calzada. Acató las órdenes emitidas por los uniformados apócrifos sin imaginar el verdadero peligro inminente.
Apenas el rodado frenó por completo, los sujetos mostraron sus verdaderas intenciones. Sacaron rápidamente un arma de fuego para amedrentar a los ocupantes del camión. Mediante fuertes amenazas, obligaron a las víctimas a entregar todas sus pertenencias de valor en cuestión de pocos minutos. El robo transcurrió bajo la total indefensión de los trabajadores.
Los ladrones escaparon del lugar con un botín cuantioso. Se llevaron un teléfono celular, varias tarjetas bancarias junto con una suma en efectivo de 1.500.000 pesos.




