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Pocha y Guillermina comenzaron a mostrar sus personalidades en el Santuario de Elefantes de Brasil

Madre e hija son inseparables dentro del santuario de Brasil. Contaron que la personalidad de Pocha y Guillermina se hace sentir cada día más, y que la hija es muy demandante de su madre, quien está muy interesada en explorar su nuevo hogar

Las elefantas Pocha y Guillermina ya cumplieron dos semanas en su nuevo hogar en el Santuario de Brasil. Lentamente se soltaron y comenzaron a explorar el inmenso predio que tienen lleno de cosas que ven por primera vez en sus vidas. Los cuidadores de esta madre y su hija están muy contentos con los avances que tienen a diario, y detallaron que las personalidades de ambas se hacen sentir cada vez más. Además, ya interactuaron un poco más con Maia, quien vive allí desde el 2016.

A través de las redes del Santuario de Elefantes de Brasil, detallaron que Pocha, de 57 años, está muy abierta a explorar por su cuenta el predio, y que le encanta revolcarse en el barro. En cambio, su hija Guillermina, de 23 años, se niega a seguir algunos de los comportamientos de su madre y la llama cuando se aleja demasiado.

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Pocha y su hija Guillermina son muy curiosas y cada vez recorren más espacios del santuario.

Pocha y su hija Guillermina son muy curiosas y cada vez recorren más espacios del santuario.

"En el Ecoparque de Mendoza, Guillermina a veces era controladora e irrespetuosa con su madre, y quería estar a cargo de lo que ambas hacían. Comenzamos a ver indicios de ese comportamiento en el santuario, lo que nos muestra cuán paciente puede ser Pocha", explicaron.

"Aunque Guille estuvo en cautiverio durante toda su vida, eso no la hace mansa. Tiene mucho que aprender sobre cómo tener una relación saludable, ya que gradualmente se integrará a un grupo de elefantas. Pero las personalidades de las dos cambiarán y evolucionarán a medida que pasen más tiempo en el santuario", aseguraron desde el nuevo hogar de las chicas, las cuales salieron de Mendoza el sábado 7 y llegaron el jueves 12 de mayo.

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Maia intenta hacerse amiga de Pocha y Guillermina

Mientras las elefantas pastaban por uno de los grandes recintos que tiene el santuario, del otro lado de la cerca de caños que las mantiene separadas a las demás elefantas, se acercó Maia, de 48 años, que vive allí desde el 2016.

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Maia interactuó con Pocha, quien se mostró más receptiva, mientras que Guillermina se quedó a un costado.

Maia interactuó con Pocha, quien se mostró más receptiva, mientras que Guillermina se quedó a un costado.

Quedó registrado en video cómo Maia se acercó a Pocha y Guillermina. "Es posible que quisiera probar cómo responderían a su fuerte presencia, para lo que estableció dinámicas de rebaño de relaciones a largo plazo", explicaron en el santuario.

Se pudo ver que "Pocha se mostró receptiva a tocar a Maia, mientras que Guillermina se quedó más a un lado. Pocha se mantuvo suave durante toda la interacción. En cambio, Guillermina solo tocó a Maia unas pocas veces. Si bien ambas fueron pasivas, la mayor interacción fue entre Pocha y Maia. Después de un rato, Maia pareció aburrirse del escenario, caminó hacia otro patio y dejó a Pocha y Guillermina oliendo todo lo que había tocado una vez que se fue".

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Pocha disfruta de baños de lodo

Cuando le abrieron la puerta del contenedor para que saliera al primer recinto del santuario, una de las primeras cosas que hizo Pocha fue explorar la tierra que nunca había sentido, y se la echaba sobre el lomo. Luego, comenzó a investigar todo lo que había allí afuera, hasta que rompió un caño de agua con el cual jugó durante una breve lluvia.

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Parece ser que Pocha está muy interesada en saber cómo funcionan las cosas, pero no tiene mucha idea y trata de averiguarlo, indicaron desde el santuario. "Eso significa que rompe cosas, pero de forma inocente. Ella no es agresiva tratando de dañar algo, sino que es curiosa. Eso se puede ver también por la forma en que rompe las ramas. No está muy familiarizada en cómo hacerlo, pero lo hace de una manera poco elegante, aunque encantadora. Pero, ese es su modo de manejarse en este momento".

Una de las cosas que más disfruta por estos días Pocha es de los baños de lodo que se da en un espacio que encontraron dentro del gran predio que tienen para recorrer. pero Guillermina todavía no sabe bien qué hacer en esos momentos.

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Pocha disfruta del lodo fresco, mientras Guillermina la rodea sin saber qué hacer.

Pocha disfruta del lodo fresco, mientras Guillermina la rodea sin saber qué hacer.

"Parece que Guille todavía no está segura de qué hacer cuando su madre se acuesta y se relaja. Estamos seguros de que eso cambiará. Un paso 'fangoso' a la vez", señalaron los cuidadores que están atentos a cada cosa que hacen las elefantas mendocinas.

Lady también está interesada en Pocha y Guillermina

Llegó al Santuario de Elefantes de Brasil en 2019, luego de pasar más de 40 años en un circo, donde sufrió muchos maltratos, por lo que es un tanto desconfiada. Estiman que tiene 50 años.

A pesar de sus inseguridades, fue una de las primeras en acercarse al primer recinto donde estuvieron Pocha y Guillermina para ver qué pasaba allí, y quiénes eran las nuevas habitantes.

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Imagen de las cámaras que monitorean el santuario de Brasil, en la que se ve a Lady mientras observa a Pocha y Guillermina.

Imagen de las cámaras que monitorean el santuario de Brasil, en la que se ve a Lady mientras observa a Pocha y Guillermina.

Luego de dos veces en las que la madre e hija recién llegadas ni notaron su presencia, en estos días se acercó por tercera vez. "Lady fue al patio 1 para pastar. Pocha esta vez sí la vio. Primero se alejó un poco, pero luego se dio la vuelta y caminó hacia Lady hasta la cerca divisoria, aunque mantuvo la distancia e hizo un movimiento que generalmente realizan para ahuyentar cosas. Parece que Pocha no sabía si debía ser protectora o defensiva. Simplemente no sabía qué hacer con Lady", detallaron en las redes sociales del santuario.

"Esto pareció ser una señal para Lady que Pocha no estaba de humor para conversar, por lo que se alejó tranquilamente. Las cosas más pequeñas en el santuario son nuevas para Pocha y Guille, y también podrían enviar señales confusas. Lady puede haber entendido que las dos elefantas la vieron en sus primeros dos viajes y que fueron muy pasivas, pero en realidad no la vieron en absoluto. Las dos chicas nuevas están aprendiendo sobre este mundo diferente a su tiempo, por lo que sus lazos con los otros elefantes tardarán en formarse y evolucionar", agregaron.

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Pocha y Guillermina tranquilas y confiadas

Cada vez que un cuidador va hasta donde están, ellas se acercan y saludan de manera muy divertida, con diferentes sonidos y se quedan pegadas a la cerca a la espera de comida o algún cariño.

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Por el momento, durante el día están más somnolientas, pero en las noches están en plena actividad, recorren los espacios y son muy curiosas. Además, saben que recibirán comida.

"La alimentación nocturna no es una cosa de siempre, pero lo hacemos con todos los recién llegados como un registro. Para Pocha y Guillermina también sirve para ayudar a que sus cuerpos se acostumbren a tener alimentos disponibles las 24 horas del día, en comparación con su antiguo horario de alimentación", explicaron.

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