Durante décadas, Serbia fue considerada uno de los aliados más cercanos de Rusia en Europa. La cercanía cultural, los vínculos religiosos eslavos y una larga historia de cooperación política con Moscú llevaron a que Belgrado mantuviera una posición singular dentro del continente.
Por eso, la realización del ejercicio militar conjunto "NATO-Serbia 2026" llamó la atención. Entre el 12 y el 23 de mayo de 2026, las Fuerzas Armadas de Serbia y la OTAN llevaron adelante por primera vez un ejercicio militar organizado de manera conjunta.
Pese a sus históricos vínculos con Rusia un país realizó por primera vez ejercicios militares junto a la OTAN
Las maniobras de Serbia se desarrollaron en la Base Sur y en el campo de entrenamiento Borovac, ubicados cerca de la ciudad de Bujanovac, en el sur del país. El entrenamiento reunió a unos 600 efectivos militares de Serbia, Italia, Rumania y Turquía, además de observadores y especialistas de otros países aliados de la OTAN. Las actividades estuvieron centradas en operaciones de mantenimiento de la paz, control de multitudes, protección de instalaciones estratégicas, establecimiento de puestos de control y ejercicios tácticos en entornos urbanos.
El acontecimiento resulta especialmente significativo debido al complejo pasado que une a Serbia y la Alianza Atlántica. En 1999, durante la guerra de Kosovo, la OTAN lanzó una campaña aérea contra la entonces República Federal de Yugoslavia, integrada principalmente por Serbia y Montenegro. Aquellos bombardeos, que se extendieron durante 78 días, dejaron una profunda huella en la sociedad serbia y alimentaron durante años una fuerte desconfianza hacia la organización.
Los vínculos entre Serbia y Rusia
Sin embargo, la realidad geopolítica actual es mucho más compleja. Aunque Serbia continúa manteniendo estrechos vínculos con Rusia y rechaza integrarse a la OTAN, también ha desarrollado canales de cooperación con Occidente. Desde 2006 participa en el programa Asociación para la Paz, una iniciativa que permite la colaboración entre la alianza y países que no son miembros plenos.
La guerra en Ucrania y el creciente deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente han colocado a Serbia en una posición delicada. Mientras busca mantener sus históricos lazos con Moscú, también intenta fortalecer sus relaciones con la Unión Europea y preservar la estabilidad regional en los Balcanes. Por ello, el ejercicio "NATO-Serbia 2026" fue interpretado como mucho más que una simple maniobra militar. Para algunos representa una muestra del pragmatismo de Belgrado, que busca mantener abiertas múltiples opciones estratégicas en un contexto internacional cada vez más polarizado. Para otros, es una señal de que incluso las rivalidades más profundas pueden dar paso a nuevas formas de cooperación cuando cambian las prioridades de seguridad.




