Se trata de una de las personalidades de la vitivinicultura más destacadas de todo el país y uno de los enólogos multipremiados de los últimos años pero, actualmente, Alejandro Vigil solo se enfoca en mantener sus locales gastronómicos, sin recortar el personal y hasta participando en los envíos a domicilio.
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En este momento son 300 las personas que trabajan en sus cinco restoranes, los cuales cerraron sus puertas el 18 de marzo. Luego de que se permitiera la venta bajo la modalidad "take away", alguno de los locales volvieron a ponerse en marcha pero las ventas representan el 10% de las ganancias pre pandemia.
Sin embargo, Vigil asegura que es un momento duro para todos y que hay que "sobrevivir". Por eso ha decidido llevar adelante algunas acciones. Es que, además de estar presentes en las app de delivery, sus locales también ofrecen envíos a domicilio sin cargo en todo el Gran Mendoza. Eso implicó que debiese contratar a más personal. En un momento donde el trabajo escasea, su planta de empleados se incrementó en un 12%.
"Creo que en este momento no sólo la gastronomía está perjudicada sino que esto nos afecta a todos. La idea es buscar la forma de ajustar los costos lo mayor posible y seguir trabajando. Lo importante es mantener los puestos de trabajo y seguir llegando a la gente", explica su estrategia frente a la pandemia el enólogo.
Es que, además de mantener el concepto de "comida de la casa", los menúes se ofrecen a precios accesibles. "Obviamente que no vendemos más de un 10% de lo que vendíamos antes pero bueno, este es el contexto. Nos vamos adaptando y buscándole la vuelta", asegura.
La resignación no entra en su relato y es una actitud que se ha destacado a lo largo de su carrera, según quienes lo conocen. Es por eso que, ante la inminente reapertura de bares y restoranes, Vigil admite que será complicado pero remata: "Veremos qué más inventamos para tener todo abierto y seguir trabajando".
La resiliencia parece ser otra de las particularidades de quien no tuvo inconvenientes en ponerse al frente de los envíos a domicilio de sus productos. "Le ponemos el pecho. Hoy tenemos casi 350 empleados y todos vamos a tener que hacer de todo. Estamos sufriendo pero bien", comenta.
Una movida solidaria
Vigil muestra en cada una de sus palabras y acciones tener conciencia de que el mundo se encuentra en un momento especial y que la crisis producto de la pandemia recién comienza.
Un ejemplo de esto se encuentra en la puerta de su local ubicado en la calle Arístides Villanueva en donde se ha puesto un cartel ofreciendo empanadas, café y tortitas para quienes lo necesiten.
"Siempre había un grupo de personas que venían a vernos para comer. Cuando tuvimos que cerrar eso se cortó y esa gente se quedó sin esos alimentos con los que contaban", señala Vigil reacio al comentar sobre esta acción solidaria ya que asegura que no busca publicidad con ella.




