La noticia de la muerte de Pocho Sosa volvió a poner en primer plano una carrera que durante décadas estuvo ligada a la identidad cultural de Mendoza. Pero entre los homenajes, los discos y los escenarios, hay una historia que ayuda a entender mejor quién era.
La vez que Pocho Sosa rechazó un festival por defender la música cuyana
El cantor mendocino, fallecido a los 82 años, contó en una entrevista una historia que resumía su forma de entender la música cuyana
Ocurrió en la Fiesta Nacional de La Chaya, uno de los festivales folklóricos más importantes del país. Minutos antes de salir al escenario, un organizador le hizo un pedido inesperado. Según contó años después el propio Pocho Sosa, le sugirieron que cantara cuecas, zambas o chacareras, pero que evitara las tonadas cuyanas.
La vez que Pocho Sosa rechazó un festival por defender la música cuyana
Le dijeron que la tonada era demasiado lenta, demasiado melancólica, y que podía enfriar al público. Para cualquier artista habría sido una recomendación más dentro de las reglas del espectáculo. Para Pocho Sosa, en cambio, significaba algo muy distinto. Durante toda su carrera había defendido la música cuyana como una bandera.
No la entendía solamente como un género musical, sino como una parte de la identidad de Mendoza. Salió al escenario y realizó su presentación. Lejos de seguir la sugerencia que había recibido minutos antes, Pocho decidió incluir tonadas en su actuación. Era una forma de defender la música cuyana que había acompañado toda su carrera.
Qué hizo Pocho Sosa cuando le dijeron que la tonada "tiraba abajo" un festival
Años después recordó que aquella elección tuvo consecuencias. Nunca más volvió a ser convocado para ese festival. Sin embargo, lejos de lamentarlo, contaba la historia con orgullo. Había perdido una contratación, pero había mantenido intacta la convicción que lo acompañó.
Pocho Sosa fue un defensor de la identidad cultural cuyana. De hecho, en esa misma entrevista se definió como un "defensor ultra tonadero", una expresión que sintetizaba su compromiso con un género que consideraba parte esencial de la historia y la cultura de Mendoza.



