Todos los seres humanos disponemos de la misma cantidad de tiempo: 24 horas por día. Y todos también deberíamos saber cómo manejar el tiempo de manera inteligente. ¿Por qué? Porque si utilizamos el tiempo a favor de nosotros, seremos más productivos y, sobre todo, no le tendremos miedo a su paso inexorable.
La mayoría de las personas temen envejecer y viven pendientes del paso del tiempo. Estos son algunos de los conflictos que este nos presenta:
• No poder soltar el ayer. “El pasado, pisado”, reza el dicho pero no siempre es así. ¿Sos de vivir en el pasado? ¿Solés sentir nostalgia cuando pensás en el pasado? Esto sucede cuando no somos capaces de ver algo bueno hacia adelante. No nos agrada el presente, nuestro momento actual, y nos vamos a vivir al pasado y lo idealizamos. “Mi infancia fue maravillosa”, decimos (en realidad no fue tan maravillosa pero así lo creemos). Para no temerle al paso del tiempo, es importante tener deseos y proyectos hacia el futuro.
• No tener suficiente tiempo. Esto tiene lugar cuando no sabemos priorizar. Si nos lo proponemos, tenemos la capacidad de hacer todo lo que necesitamos hacer para cumplir con nuestras metas y objetivos. Pero no todo tiene la misma importancia en nuestra vida. De ahí, la necesidad de priorizar.
• Tener demasiado tiempo libre. En realidad, el tiempo nunca nos sobra. Lo que ocurre es que a veces nos falta tener sueños que perseguir. Es entonces que uno exclama: “No sé cómo matar el tiempo”… la solución es ponerse distintos objetivos y no detenerse hasta cumplirlos.
Todos podemos desarrollar un plan de vida que nos ayude a no temer el paso del tiempo. Incluso llevar a cabo esas cosas que siempre quisimos hacer y no pudimos por diversas razones. ¡Nunca es tarde! Siempre hay tiempo, mientras haya vida. Lo ideal es adoptar “mentalidad de eternidad”.
Qué significa esto? Resolver cada problema o cada situación complicada, que viene a desafiarnos, con mente de que la vida no acaba cuando dejamos este mundo.
Si ahora mismo te encontrás atravesando circunstancias duras, probablemente sientas que son terribles y que nunca terminarán. Pero lo cierto es que sos absolutamente capaz de superarlas y, cuando pase el tiempo, te darás cuenta de que no es algo tan grave. Porque lo verás desde otro ángulo. Es por ello, que deberíamos ver todo lo que nos pasa con perspectiva de eternidad.
Hoy en día todo es “ahora”, “ya”, y los niños y jóvenes (y algunos adultos también) no pueden esperar. Pero aprender a ver la vida en perspectiva nos libera del miedo y las preocupaciones. Hay edificios en algunas partes del mundo que llevaron cientos de años en ser construidos. Quienes comenzaron a construirlos no los vieron terminados con ojos físicos; pero sí los vieron en su interior. Porque tuvieron mentalidad de eternidad e hicieron algo que traspasó su generación.
No le temas al paso del tiempo ni a las circunstancias. No permitas que nada ni nadie te detenga. Caminá siempre en busca y el cumplimiento de tus sueños.



