Análisis y opinión

Paro docente en Mendoza: el más importante en años

El SUTE prevé un acatamiento alto, incluso en los establecimientos de gestión privada. El Gobierno deberá mostrar cintura para apagar este incendio

Los sindicatos (al SUTE hay que sumar el de docentes privados -SADOP- y el de celadores) confían en el éxito de la huelga en base al desgaste de los educadores que se ha dado durante los últimos años, principalmente después de 2020, con la explosión de la pandemia de coronavirus.

Ese año (y el siguiente), los docentes -como pudieron- mantuvieron en funcionamiento el sistema educativo. Esto implicó usar conexión y dispositivos propios, atender a los estudiantes a toda hora (casi como si se tratara de un call center) y adaptarse a nuevos formatos sin capacitación formal por parte de nadie.

Vale decir que en 2020 no hubo un peso de recomposición salarial para los educadores, aunque sí un bono de 5.000 pesos como forma de gratificación por el esfuerzo realizado. No fue suficiente.

Además, gracias al contexto inflacionario nacional, la Dirección General de Escuelas (DGE) verá debilitada el arma con la que logró durante años que los llamados a huelga resultaran un fracaso: el ítem aula.

Actualmente maestras y profesores -literalmente- no llegan a fin de mes, por lo que se ha relativizado el descuento de ese ítem. En otras palabras, ya no mueve tanto la aguja en el bono de sueldo y los docentes saben que su pérdida será solamente una raya más en tigres cansados, que se sienten ninguneados y están enojados.

marcha de las antorchas del SUTE.jpg
El SUTE confía en que logrará una alta adhesión este martes y miércoles.

El SUTE confía en que logrará una alta adhesión este martes y miércoles.

También es totalmente cierto que los docentes mendocinos son los que menos ganan en el país. En parte esto se debe a que -como se dijo- durante 2020 no recibieron un solo peso de recomposición salarial y el arreglo 2021 fue con muchos íítems en negro que brillaron por su ausencia en los aguinaldos, situación que se regularizó en 2022, pero que los deja coleros con los colegas de otras provincias.

Para este paro el cambio de color en la conducción del SUTE no es un tema menor. Hasta 2021 el sindicato estuvo en manos de una línea de izquierda, cuyo secretario general por ese entonces, Sebastián Henríquez, debió afrontar una causa por abuso sexual en la que finalmente fue sobreseído, pero se llevó casi 2 años de su gestión, durante la cual los aumentos se dieron por decreto gubernamental.

Ahora la conducción del gremio docente está a cargo de Carina Sedano identificada con el kirchnerismo que, aun de capa caída en Mendoza, es una oposición más fuerte. Y, con propios y ajenos, llevará adelante este paro por 48 horas, el más significativo de los últimos seis años.

El gobierno mendocino sabe que la huelga no será una más, por eso apeló a su muñeca para manejar este conflicto y adelantó los aumentos acordados para noviembre a julio. Además está pagando un ítem de 10.000 pesos por cargo en concepto de útiles a los docentes, y de 9.000 pesos a los celadores, en concepto de ropa de trabajo.

También pidió a la población que mande a sus hijos a las escuelas. Pero se sabe que, si bien estarán abiertas, las clases no serán dadas con normalidad.

Además elevó una oferta salarial del 7% extra al 5% previsto para agosto, con reapertura de paritarias en noviembre.

La oferta será considerada por el SUTE, pero la respuesta llegaría el jueves, después del paro.

Temas relacionados: