Poco a poco los hombres comienzan a involucrarse en salud reproductiva y planificación familiar, un campo que durante años fue responsabilidad sólo de las mujeres. Es que las cifras demuestran no sólo un incremento en el número de interesados en recibir información sobre este tema sino que también en llevar adelante acciones concretas. Por ejemplo, sólo en OSEP se triplicó el número de vasectomías en un año.
"Creemos que lo primordial es la educación y desterrar los mitos", indicó Sonia Molina, coordinadora del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de OSEP, quien señaló como un momento clave para el desarrollo de estos números una campaña de divulgación que realizó la obra social en septiembre del 2018.
“En el 2018 hubo una explosión, un fenómeno. Se pasó de 105 procedimientos en 2017 a 360 en 2018”, aseguró la especialista, quien trabajó durante el año pasado en diferentes propagandas de información sobre este procedimiento no sólo en la revista para asociados, sino que también en diferentes medios de comunicación.
“Según los datos que hemos recolectados vemos una importante curva de crecimiento en octubre que coincide con nuestras campañas. Es importante que eduquemos al hombre”, explicó Molina.
En noviembre de 2005 se promulgó en Mendoza la ley provincial 7456 y, en enero de 2006, la nacional 26.130, que regulan el acceso a la ligadura tubaria y a la vasectomía. Es decir, los procedimientos deben tener un costo cero para los interesados.
En OSEP, existen dos opciones: dentro del programa o de libre elección. En el primero no se debe abonar ningún tipo de coseguro pero de hacerlo con un profesional particular sí. Sin embargo, más del 85% de elige realizarlo dentro del plan.
Los hombres que optan por someterse a la vasectomía en su mayoría tienen entre 30 y 50 años aunque se han registrado casos de jóvenes menores de 30 que tomaron la decisión y la llevaron adelante.
“Es importante dar a conocer que se trata de una cirugía de bajo riesgo, con anestesia local y ambulatoria. Es decir, la persona no queda internada sino que se le da el alta el mismo día y puede volver a sus actividades cotidianas en muy poco tiempo”, señaló la especialista.
Uno de los mitos que más cuesta desterrar, según la especialista, es que el procedimiento no provoca impotencia sexual. El hombre sigue eyaculando y el aspecto del semen es el mismo pero no contiene espermatozoides. No afecta los testículos ni el pene en sus formas ni funcionamiento.
Ligadura de trompas versus vasectomías
Los resultados que puso en valor Molina no son menores debido a que las vasectomías realizadas por la obra social en 2018 triplicaron a las del 2017. Incluso si se toman como referencia las estadísticas nacionales, en Mendoza se practica una vasectomía cada tres ligaduras mientras que, según la Secretaría de Gobierno de la Nación, en el país la tendencia es una cada ocho.
La tripsia tubaria o ligadura de Trompas de Falopio también tiene un costo de coseguro cero si se lleva adelante en el hospital Misericordia que depende de OSEP. Las 850 que se hicieron durante 2018 significó un aumento con respecto al año anterior del 13%. “No se trata de algo significado. Año a año crece la cantidad de mujeres que se someten a la ligadura”, dijo Molina.
En tanto, las edades de las interesadas en realizarse este procedimiento es variada. “Hay chicas jóvenes que quieren hacérsela después de tener dos o tres hijos y también vienen mujeres grandes. En su gran mayoría lo hacen luego del parto aunque, excepcionalmente, atendemos a chicas que sin haber tenido hijos deciden realizársela”, detalló la especialista.
De acuerdo a lo establecido por la ley 26130, son requisitos para acceder a la práctica:
- Recibir información clara y completa, en un espacio de consulta adecuado.
- Ser mayor de edad: según el Código Civil y Comercial se adquiere la mayoría de edad para el pleno ejercicio del derecho a la salud y cuidado del propio cuerpo a partir de los 16 años.
- Que la persona firme un consentimiento informado escrito.
A su vez, es importante saber que:
- No es necesario el consentimiento de la pareja, cónyuge o conviviente.
- No es necesario haber tenido hijos.
- No es necesaria una autorización judicial. La única excepción a esta regla es para las personas declaradas incapaces por sentencia judicial.
- No es necesario ningún tipo de valuación psicológica o psiquiátrica.




