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Norma gana $3.300, tiene un hijo discapacitado y mil trabas

Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar

Su nombre es Norma Beatriz Bea, y su vida está muy lejos de ser feliz. Sólo percibe una asignación social y cobra 3.300 pesos. Norma sufre, pero no por una cuestión personal, si no por no poder darle lo necesario a su hijo José Ramón Bea, que nació hace 34 años padeciendo parálisis cerebral espástica, lo que lo postra en una silla de ruedas y le hace necesitar mucha atención para poder llevar una vida medianamente normal. Esta pequeña familia reclama, sobre todo, las prestaciones que día a día les saca PAMI, y contra la burocracia que los enreda y les impide recibir lo necesario.

Madre e hijo viven en un pequeño departamentito en la Sexta Sección (Aristóbulo del Valle, entre Paso de Los Andes y Granaderos), donde hace ya dos años y medio que el dueño de casa les cortó el agua por falta de pago, como si las complicaciones fueran pocas. Pero lo peor es que Norma reclama que cada día PAMI, la obra social que tienen, cada vez le niega más prestaciones, y el hecho de pertenecer a esta entidad, les impide acceder a otras que podrían ayudarlos en sus muchas necesidades.

"PAMI nos sacó el transporte que llevaba a mi hijo a ADIMOLU, donde podía tomar aire y hacer ejercicio. Ahora espera que vuelva del trabajo dormido y sentado en una silla de ruedas. Lo poco que gano es para la comida, y los remedios" "PAMI nos sacó el transporte que llevaba a mi hijo a ADIMOLU, donde podía tomar aire y hacer ejercicio. Ahora espera que vuelva del trabajo dormido y sentado en una silla de ruedas. Lo poco que gano es para la comida, y los remedios"

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El departamento donde vive Norma y José Ramón es muy pequeño, no tiene agua ni gas natural y ambos duermen en la misma cama. "Hago la comida en una cocinita eléctrica y mantengo higienizado a mi hijo gracias al agua que me pasa un vecino. A veces comemos y a veces no. El problema es que José tiene que llevar una dieta rica en fibras, pues padece de problemas de parálisis intestinal", cuenta con lágrimas en los ojos la mujer de 53 años.

"Le escribí al presidente, mandó unas asistentes sociales, nos dieron algunas cosas materiales, como colchones, que si bien ayudan, no es lo que necesitamos. Se trata de cosas más estructurales, como tener acceso a una casa o un buen plan asistencial" "Le escribí al presidente, mandó unas asistentes sociales, nos dieron algunas cosas materiales, como colchones, que si bien ayudan, no es lo que necesitamos. Se trata de cosas más estructurales, como tener acceso a una casa o un buen plan asistencial"

Norma Beatriz Bea

El joven discapacitado tenía la posibilidad de mejorar integralmente su calidad de vida -física y mentalmente-, pese a las penalidades, al hacer ejercicio en la Asociación de Discapacitados Motrices de Luján (ADIMOLU), donde hacía ejercicio, iba a la pileta, tomaba sol, e interactuaba con otros chicos con sus mismos problemas, cosa que ahora no puede hacer.

Norma y José Ramón necesitan muchas cosas y cada uno desde su lugar puede aportar algo. Las entidades a cumplir su función sin tanta burocracia; y al ciudadano común, que saque cuentas de cómo puede sostener a un hijo enfermo, sin motricidad casi, con un ingreso de poco más de 3 mil pesos, y ahí sabrá como ayudar a estos necesitados.

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