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El titular de la entidad que agrupa a los pequeños y medianos empresarios repasó los problemas y los desafíos de su sector.

"No nos podemos permitir volver a los 90"

Por Alvaro Torriglia/La CapitalAcción ProductivaLuego de 16 años bajo la conducción ininterrumpida de Osvaldo Cornide, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) tiene nuevo presidente. Fabián Tarrío fue electo por sus pares como nuevo titular de la entidad que nació como representación de los pequeños comercios pero que en los últimos años ganó terreno también en el sector de las pymes industriales y las economías regionales. El cambio se formalizó luego de un acuerdo de unidad que, en el último momento, evitó una compulsa electoral abierta. "Fue un cambio necesario en tiempos distintos, en los que se requiere conversar mucho con las nuevas autoridades y las entidades colegas", dijo Tarrío. Si bien se mostró conciliador con el gobierno nacional, aseguró que no hubo injerencia política en el proceso interno de la entidad. Es más, se mostró preocupado por la caída del consumo, la crisis de los comercios de las ciudades fronterizas y la apertura de las importaciones. "Lo que no nos podemos permitir es volver a los 90", advirtió.—¿Cómo se dio el proceso de cambio de conducción en Came?—Fue un cambio natural luego de una larga y exitosa conducción de Osvaldo Cornide. Fue madurando la idea de que las cosas había que hacerlas de otra manera. Con un grupo de gente empezamos a plantear cambios para renovar la entidad. Una propuesta fue reformar el estatuto para acotar el mandato del presidente a dos años, con posibilidad de dos más. Came es una entidad federal, muy activa y con presencia real en todas las provincias. Nuestro origen es el comercio pero hace unos cuantos años incorporamos a la industria y las economías regionales. Hubo algunos cambios de opinión, presentamos una lista para competir y, llegado el último día, nos sentamos a charlar. Elías Soso, que sigue siendo el vicepresidente primero, fue uno de los que instó al dialogo y la unidad. Este cambio es necesario en tiempos distintos. En tiempos de conversar mucho con las nuevas autoridades y las entidades colegas. Porque la verdad es que tenemos problemáticas en las pymes que no las podemos resolver sólo nosotros.—Se habló sobre la intervención del gobierno en el proceso interno de la entidad. ¿El cambio de conducción implica un alineamiento político?—Este cambio implica la posibilidad de llevar adelante un diálogo fecundo, si el gobierno esta de acuerdo. Came es una entidad importante, auténticamente representativa de las pymes, que debe ser tomada en cuenta. No hubo ninguna injerencia de funcionarios nacionales en el proceso interno de Came. Los integrantes de la actual de conducción pensamos de distinta manera, personal y políticamente. Y de estas ideas distintas salen resultados positivos. Que al gobierno le haya gustado o no el cambio, es cosa de ellos. Pero nosotros fuimos por lo que creemos.—¿Cómo evalúa la política económica?—Entendemos que el gobierno no recibió una herencia muy deseada y se vio obligado a tomar decisiones complejas, como poner en blanco sobre negro cuánto se cobraba por determinados servicios. Esto tuvo un costo para las pymes, que también sufren un aumento de los impuestos municipales. Tenemos muchos problemas con los comercios de ciudades de frontera. Estamos planteando proyectos de ley para bajar impuestos a estos comercios, para que puedan competir. En Came creemos que los planes económicos los tienen que hacer los gobiernos pero nosotros sabemos qué pasa en la calle, en las fábricas, en las economías regionales, y sabemos que no estamos bien. Hubo algunos signos de recomposición. El indice de producción de pymes industriales que elabora Came arrojó en febrero una baja del 7% y en marzo una del 2,5% Pero creemos que le cuesta al gobierno atar las puntas para que esto termine con la madre de todos los males, que es la .—¿Qué afecta más al comercio o la pyme industrial, la inflación o la recesión y la caída del empleo?—La caída del mercado interno va de la mano del tema inflacionario. El sueldo no alcanza. Se puede producir aquello tan temido que es la estanflación. Creemos que los costos empresarios son muy altos. En estas condiciones competimos con países como Chile, que tiene tratados de libre comercio con todo el mundo y tiene menos impuestos. Por eso la gente con algún poder adquisitivo se va a comprar allí.—Pero el gobierno eliminó los aranceles para la importación de computadoras con el argumento de que así iba a frenar la fuga de compradores. ¿No sirvió?—Nosotros no creemos que abrir la importación sea la solución para bajar los precios. Lo que hay que tener es un mercado interno activo y demandante. Lo que no nos podemos permitir es volver a la década del 90, cuando todas las fábricas cerraron por la apertura económica. En esa época, algún comerciante se puso contento pero después se quedó sin clientes.—Algunos economistas, como Roberto Lavagna, dicen que este modelo es igual a los 90.—No sé si es igual. Algunas cosas hacen recordar esos años, pero aquel modelo fue brutal. En este caso hay ministros, y el mismo presidente, que piensan distinto. No son etapas totalmente comparables. Aquello fue indiscriminado. En este momento es más selectivo, por ahora. Creo también que la gente está preparada de otra manera para no permitir volver a los 90.—¿Esperan una convocatoria institucional de diálogo con el, tipo consejo económico y social?—No creo que el gobierno tenga intención de convocar al conjunto de entidades. Sí, por separado. O por sectores, como lo está haciendo ahora.—¿Qué temas llevaría Came como prioridad a ese diálogo?—Queremos profundizar los acuerdos para aliviar la carga por las tarjetas. Estamos muy inquietos por las economías regionales, que tienen un problema para competir. El anclado es un problema. Cuesta exportar y los insumos en pesos subieron mucho. La problemática del comercio está en la baja de las ventas. No nos fue bien con el tema de Precios Transparentes. Pero también ahora hay un plan de tres cuotas sin interés, quizás ayude a mejorar. Tenemos la preocupación por la apertura de importaciones. La industria hace 17 meses seguidos que baja. Es un momento de preocupación. No hay que apurar los plazos de resolución pero tampoco podemos esperar mucho. Tenemos que hacer de este un año de recuperación, aunque sea leve.

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