La historia de los grandes hallazgos mineralógicos suele estar repleta de casualidades. En los mercados de piedras preciosas de Myanmar, donde comerciantes expertos intercambian gemas de todo tipo, apareció hace algunos años una peculiaridad que cambió la historia de la mineralogía para siempre, y relegó al oro y a los diamantes.
El gemólogo Kyaw Thu, durante una de sus habituales visitas al mercado de Chaung-gyi en Myanmar en 2010, compró lo que parecía ser un simple ejemplar de scheelita. La piedra, de un tono naranja brillante con matices rojizos, pesaba apenas un tercio de gramo. En ese momento, Thu ignoraba que tenía entre sus manos el único ejemplar conocido de un mineral completamente nuevo para la humanidad.
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Un hallazgo más caro que el oro
La historia dio un giro inesperado cuando Thu, tras pulir la piedra, notó características diferentes a cualquier otra gema conocida. Intrigado por su descubrimiento, envió la muestra al Laboratorio del Instituto Gemológico de América en Bangkok, Tailandia. Los expertos confirmaron sus sospechas: se trataba de una nueva especie mineral.
"Este es el primero en el mundo. No se encuentra en otros países", explicó Thu al periódico The Myanmar Times en 2016. "Al examinarla, determiné que no era como ninguna otra gema que hayamos encontrado jamás".
El mineral, bautizado como kyawthuite en honor a su descubridor, mide apenas 5,8 por 4,58 por 3 milímetros. Los análisis revelaron que su composición química corresponde a bismuto antimonato, con una fórmula Bi3+Sb5+O4, una estructura molecular jamás vista en la naturaleza hasta entonces.
Las pistas de su origen
Los geólogos que estudiaron la muestra encontraron evidencias importantes sobre su formación. La piedra presenta inclusiones en forma de tubos huecos, conocidas como venas en escalón, producto de tensiones durante su cristalización. Estas marcas prueban su origen natural, descartando cualquier posibilidad de una creación sintética.
El análisis químico detectó trazas de titanio, niobio, tungsteno y uranio, elementos típicamente presentes en pegmatitas, rocas volcánicas comunes en la región del hallazgo. Las investigaciones en laboratorio demostraron que los cristales de bismuto antimonato se forman a temperaturas similares a las del magma en proceso de enfriamiento.
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Actualmente, el único ejemplar conocido de kyawthuite se conserva en el Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles. Su valor se considera incalculable, especialmente si se compara con el painita, el segundo mineral más raro del mundo, cotizado entre 50.000 y 60.000 dólares por quilate.






