La lengua de suegra es una de las plantas de interior más valoradas no solo por la belleza de sus hojas, sino también por su resistencia. Una de las claves para disfrutar de sus cualidades ornamentales radica en el riego y en el tipo de agua que necesita. Conocé cómo hacer esta tarea de jardinería de manera correcta para estimular el crecimiento de la sansevieria.
No es con agua del surtidor: con qué debo regar una lengua de suegra para estimular su crecimiento
Para regar correctamente una lengua de suegra, se recomienda evitar el agua del surtidor o la canilla y reemplazarla por esta alternativa
Pocos lo saben: cuál es el mejor tipo de agua para regar una lengua de suegra
Regar esta suculenta directamente con el agua que extraemos del surtidor puede ser un error que limita su máximo potencial. La explicación radica en que este tipo de agua es sometida de forma constante a rigurosos procesos de potabilización para garantizar que sea completamente apta para el consumo humano.
Esta necesaria intervención sanitaria implica la adición de cloro, flúor y otros compuestos desinfectantes que, si bien protegen la salud de las personas, pueden resultar agresivos para el sistema radicular de la lengua de suegra.
Frente a este escenario, la alternativa más beneficiosa para estimular la vitalidad de la lengua de suegra es la recolección y el uso estratégico del agua de lluvia. La misma, al estar completamente libre de aditivos, se convierte en un revitalizante natural inigualable para la sansevieria.
En la misma línea, a diferencia del agua del surtidor, que muchas veces trae una alta concentración de cal, sales pesadas y diversos minerales arrastrados por las cañerías, el agua de lluvia es ligera y pura. Esta cualidad es fundamental porque evita la saturación del sustrato, permitiendo que las raíces de la lengua de suegra absorban los nutrientes de la tierra con mucha mayor facilidad.
Más allá de este beneficio, es menester recordar las sugerencias de jardinería habituales para el cuidado de la sansevieria: no encharcar tras regar, garantizar que el sustrato tenga el drenaje adecuado y limpiar los orificios de la maceta para que el exceso de agua no se acumule en el contenedor.



