Roxana Irrera, psicóloga y especialista en el tema bullying
Irrera explica que no hay que confundir cualquier situación de conflicto con el bullying, algo muy normal en la actualidad, y donde la palabra se ha puesto de moda. "Hay un ejemplo patente de una alumna en una escuela donde trabajé. Allí a una nena, un grupo de compañeros le escupía todos los días el almuerzo. Allí se determinó efectivamente el bullying, ya que había intencionalidad, se hizo durante bastante tiempo, y se buscaba humillar, aislar y hacer sentir inferior a la niña", explicó la especialista.
En este flagelo, lo que el abusador busca es generar un desequilibrio de poder, y la víctima, no se puede defender, y decide callar la situación para no pasar por ser "la tonta que todo denuncia" y, según la profesional, allí el abusado cae en el silencio.
Datos a tener en cuenta para detectar el bullying
Irrera aconseja que los padres deben estar atentos a ciertos síntomas comunes: el síndrome del "domingo a la tarde", donde los chicos manifiestan ansiedad, somatizan y se "enferman" pensando en faltar a la escuela.
Otro detalle es la frecuente pérdida de apuntes tomados en clases, y de las tareas. Esta es una práctica muy común del acosador: quitarle o romperles las hojas de las carpetas al acosado.
Otros síntomas apuntados por la especialista:
- Cambios de humor repentinos
- Retraimiento
- Llantos sin motivos aparentes
- Irritabilidad no justificada
Qué medidas hay que tomar si se detecta
Irrera dijo que es fundamental hacer esta detección lo antes posible, para evitar a que el niño o adolescente sea acosado. "Hay que tomar cartas en el asunto antes de que comience el acoso", explicó.
Algunos tips para actuar son:
- Abordar: NO esperar a que se manifieste el acoso.
- No criticar a las familias de compañeros en el ámbito familiar, ni ventilar asuntos en las redes sociales.
- Hablar y exponer el tema a los directores y docentes.
- Participar yendo a las convocatorias que hagan desde la escuela. Trabajar con los directores y los equipos de orientación.
- Exigir el mismo compromiso con los otros padres involucrados.
- Generar en casa canales de comunicación padre-hijo libres de tecnología (sin celulares, tablets, etc.)
- Impulsar reuniones y cursar invitaciones abiertas -sin discriminar a nadie- para fomentar la integración extraescolar.
- Enseñar que "el chiste termina con el dolor del otro" (no hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran).
- Trabajar sobre la empatía.