Mantener el agua de la pileta impecable no siempre requiere químicos costosos. El bicarbonato de sodio es un aliado económico y efectivo para equilibrar la química del agua y recuperar esa claridad, aunque la duda de muchos es la de cómo utilizarlo.
La función principal del bicarbonato es regular la alcalinidad total, lo que evita que el pH sufra variaciones bruscas que suelen ser la causa principal de la turbidez del agua de la pileta, evitando el gasto en costosos productos químicos.
Cómo hacer que el agua de tu pileta se vea cristalina usando bicarbonato de sodio
Al mantener estos niveles equilibrados, el cloro puede trabajar con su máxima potencia desinfectante gracias al bicarbonato, eliminando las partículas en suspensión que le quitan el brillo al agua.
Para realizar correctamente este truco de mantenimiento, es fundamental no verter el polvo en seco directamente sobre el espejo de agua, sino realizar una disolución previa en un balde para asegurar que el componente se integre de manera homogénea.
La clave del éxito reside en la distribución estratégica del líquido resultante por todo el perímetro de la pileta, prestando especial atención a las zonas cercanas a los retornos, que es donde más suciedad se acumula.
Tras la aplicación, resulta indispensable activar el sistema de filtrado durante un ciclo prolongado de al menos ocho horas, permitiendo que la mezcla circule por cada rincón. Con este tratamiento, el agua de la pileta recuperará su claridad en un periodo de 24 a 48 horas. Además, resultará más agradable para la piel de los bañistas.
Paso a paso: cómo realizar este mantenimiento casero
- Disolución previa: mezcla el polvo en un balde con agua antes de volcarlo.
- Distribución: viertelo por todo el perímetro de la pileta, preferentemente cerca de las boquillas de retorno para que se mezcle rápido.
- Filtración: mantén el sistema de filtrado encendido durante al menos 6 a 10 horas para que el producto circule por completo.



