A veces la vida nos presenta problemas, los que al tratar de solucionar nos van dejando conocimiento. Otras veces, el propio problema resulta ser la solución al propio y a otro más grande. Así es el caso del mendocino destacado Ernesto Marziani, de 97 años, que por una enfermedad, cambió su vida y hábitos, y encontró la salud y la longevidad cuando se hizo naturista. Además, este mendocino aprovechó las lecciones, y aconseja a todos usando la más alta tecnología. Gracias a una prolija producción, donde participaron su médico, y sus familiares, Ernesto sacudió el país y alrededores con sus consejos y ejemplos de vida mediante programas en el podcast titulado Vivir 100 años.

Nadie puede imaginar un puma alimentándose con frutas y viviendo 51 años a pleno, y además viéndose cada vez más saludable. Sin embargo Marziani, que vive en Godoy Cruz, apodan el "Puma", y es una muestra de que sí es posible. Un problema crónico de salud lo llevó a buscar soluciones que no daba la medicina natural, y las encontró en manos de un pionero de la medicina natural en esta región, el médico y abogado chileno Manuel Lezaeta Acharán, creador de la "doctrina térmica", extraída de la medicina natural indígena -mapuche-.

A los 40 años, Ernesto, nacido el 15 de agosto de 1924, trabajaba como metalúrgico y chapista, y surgió un problema gástrico. Buscando sanarse, encontró la fórmula para sanar y aumentar su calidad de vida, comenzando a llevar una vida natural y dejando para siempre el consumo de carnes. Hoy, con 97 años y con una vida libre de medicamentos, decidió contar sus secretos de longevidad. Allí contó con la ayuda de su nieto, para sacar provecho de la tecnología para llegar a la sociedad con sus consejos y mensaje. Se lo puede escuchar dialogando con el médico que lo acompaña hace más de 10 años, el doctor Diego Puebla y el podcast Vivir 100 Años, de Spotify.

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Este el flyer que hace de portada al podcast donde Ernesto Marziani cuenta su vida y da consejos sobre la vida natural y sus ventajas para mantener la salud y la vitalidad, sin importar la edad.

Este el flyer que hace de portada al podcast donde Ernesto Marziani cuenta su vida y da consejos sobre la vida natural y sus ventajas para mantener la salud y la vitalidad, sin importar la edad.

El proyecto surgió por iniciativa de su nieto publicista, Andrés Loly Marziani, y contó con el apoyo de Tahiel Productos Naturales, Índigo, Artemisa, Namaste espacio de Yoga y New Future Society. Allí el ”Puma“, como le dicen sus conocidos, habla con su médico Diego Puebla sobre viajes, pasiones, alimentación, sexo, vejez, soledad… la vida.

La música del podcast es original y fue producida especialmente para el proyecto por Ramiro Marziani (nieto también), músico mendocino que triunfa en Nueva York.

Cómo vivir saludablemente y llegar a vivir un siglo

Entre los principales consejos y enunciados que hace el "Puma" Ernesto Enrique Marziani, está el siguiente: "No tomo ningún tipo de medicinas desde que tenía 40 años. El alimento, tal como ya está escrito, está en las semillas de los árboles".

Todo empezó "cuando tenía una acidez muy fea que no podía curar", contó Ernesto, que se remontó allá, cuando tenía 40 años. Me interné en Chile, me curaron con barro (aplicado) sobre el estómago y baños de vapor. Nunca más tuve acidez. Luego fui 22 años seguidos a descansar a una clínica de Chile, ya que para mi era un momento de distracción y relajación ir a la clínica de (Manuel) Lezaeta Acharán, en Las Condes. Me hice muy amigo de él, y de su hijo Rafael", detalló Ernesto sobre su sanación e ingreso a las costumbres de la vida naturista.

"Desde noviembre de 1970 que no como carne, sólo hago una salvedad, para la época de la vendimia, me como un sandwich de mortadela", comenta risueño el hombre que adquirió una alimentación vegetariana, y explica el motivo de la trasgresión: "Cuando era chico, para la época de vendimia, el patrón de mi papá, que era contratista de viña, me ofrecía que si despejaba la viña de hojas, para que le de bien el sol a los racimos, me daba un sandwich de mortadela", contó Marziani, conmovido por la nostalgia del recuerdo de su niñez, que justifica la pequeña ruptura de su dieta sana.

Las proteínas necesarias en todo organismo, las obtiene de "la naturaleza, está en las frutas, como duraznos, ciruelas, manzanas; verduras; o frutos secos", señala el chapista aún activo.

Clave: Doctrina térmica de salud

Además de la alimentación, donde tampoco toma lácteos, reemplazados estos por leche de almendra que el mismo prepara, Ernesto sigue la terapia aprendida en la clínica chilena. "Tengo un baño de cajón en casa. En invierno me baño a vapor ahí, y en verano tomo sol y transpiro. Siempre combino con frotación de agua fría, lo que se hace con una toalla bien mojada", describe el naturista mendocino, que repite dos veces por semana esta práctica.

"Cualquiera puede hacerse baños de vapor en su casa. Yo me hice el cajón, que adentro tiene una palangana con agua y hojas de eucalipto, y se pone a hervir el agua, con el cajón cerrado (posición de sentado) y dejando la cabeza afuera. Son más o menos seis o siete minutos, hasta que se empieza a transpirar. Luego se sale y se hace la frotación de agua fría, comenzando por la pierna derecha, luego la izquierda, de frente, de costado, y finalmente la espalda. Esto se repite cinco veces", explicó con detalle Marziani.

Quien explica en los podcast la acción terapéutica de estos baños, es el doctor Diego Puebla, que dice: "Esto dice la teoría del equilibrio térmico (Doctrina térmica de salud). Al calentar y enfriar alternadamente la piel, , el corazón distribuye la sangre hacia afuera, por lo que se descongestionan las vísceras internas, reduciendo los dolores y curando la gastritis u otras dolencias", dijo.

Pero no todo es material y está solamente ligado a la alimentación. También Marziani aconseja que para mantener la salud física y mental, que a él le ha permitido hasta tener sexo a su avanzada edad, también hay que sanar la mente.

"También me cuido en mis pensamientos y sentimientos. No hablo mal de nadie, no tengo odio, recuerdo las cosas buenas, acostumbro a llamar a la gente por su nombre y soy sincero" "También me cuido en mis pensamientos y sentimientos. No hablo mal de nadie, no tengo odio, recuerdo las cosas buenas, acostumbro a llamar a la gente por su nombre y soy sincero"

Para concluir, este hombre que no se ha enfermado nunca más, excepto algún pequeño resfrío, que sana con jugo de limón y otros cítricos en un par de días, aconseja: "Comer crudo, y esto primero, como ensaladas, en particular en la noche, para dormir tranquilo. Luego comer lo cocido. Por la mañana, tomar (el jugo de) medio limón, con pomelo o naranja, acompañado de una cucharada de levadura de cerveza", concluye el hombre casi centenario, que, fuerte como un roble, es la mejor muestra del éxito de la vida saludable que da el naturismo.