Embed      

El Europa la preservación y restauración de obras de arte, ya es una ciencia de larga data. Pero en un país joven como el nuestro, con apenas poco más de dos siglos de historia, las restauración es algo inusual o que recién está comenzando a practicarse. En Mendoza sin embargo se sentó un importante precedente, y donde se destacó un equipo de profesionales, encabezado por dos mujeres, que dejaron su impronta y huella. Ellas son la mendocina Ana Cristina Sonego, elegida como uno de los Mendocinos Destacados del 2019 por Canal Siete, y su socia, la italiana Valentina Ruggiero, una enamorada de nuestra provincia, que vino para quedarse.

Te puede interesar:Hay novedades. ANSES: adelantaron el pago del bono navideño a los jubilados

Cristina y Valentina se encargaron de las extensas obras de recuperación del patrimonio artístico de nuestro museo Emiliano Guiñazú-Casa de Fader, e incluso de la parte edilicia de la antigua casona lujanina.

Respecto a la obra, la puesta en valor del museo de Mayor Drummond, Cristina adelantó que el museo reabierto el pasado 30 de noviembre se encuentra a un 95%, ya que "hay que ultimar detalles que se ven después de ser manoseado".

También te puede interesar:El Museo Fader abre sus puertas y revive una parte importante de la historia de Mendoza

El museo permaneció siete años cerrados, y las obras realizadas por Ruggiero y Sonego llevaron poco más de 3 años, para dejar el museo en inmejorables condiciones, rescatándose incluso murales que habían sido tapados por remodelaciones anteriores. "Tratamos de alcanzar la genuidad del museo y sus obras", agregó Sonego, la mendocina de 48 años, licenciada en Artes Plásticas, egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo con la más alta calificación: 10.

Una sociedad de profesionales restauradoras

En 2013 Cristina siguiendo su vocación, viajó a Roma con una beca para estudiar restauración de pinturas y patrimonio cultural en el Istituto Superiore per la Conservazione ed il Restauro, en la capital italiana.

En ese instituto romano Cristina conoció a una muy joven estudiante que finalmente logró el doctorado en 2017, y entre ambas comenzó a cimentarse una fuerte amistad. Valentina Ruggiero comenzó a sentir atracción por el mate, esa compañía inseparable de Cristina, y en el último día que pasó la mendocina en Italia, también probó las empanadas, y ahí se comenzó a enamorar de Argentina.

Una historia de amor

"Compartimos muchas cosas en Roma. El último día Cristina hizo empanadas, y cuando estudiábamos tomamos varios termos de mate, que me ayudó mucho y me gustó. Me gusta amargo", confesó Valentina, entusiasmada con las costumbres de nuestro país.

Interesada por el idioma, en una bellísima noche que pasaron con otros estudiantes en Umbría, Valentina le preguntó cómo se decía "Qué lindas son las estrellas esta noche". Cristina le hizo la traducción escrita en un papelito, y agregó su correo.

En diciembre del 2016 Valentina no pudo dejar de venir a visitar ese país que le había presentado Cristina. Tras un viaje por el Sur, Salta y Jujuy, para Navidad, la italiana contactó a la mendocina y le regaló una pulsera con la frase que le había traducido en Roma, y quedó sellada la amistad.

Cuando comenzó la primera etapa de restauración del Fader, Sonego la mandó a buscar a Ruggiero. "Aquí no hay restauradores profesionales", explicó la mendocina, que había ganado la licitación de la obra.

"Me encanta el estudio de los materiales, y también el uso que les dan en otras culturas. Mi tesis fue sobre el arte japonés, y también me interesó saber cómo se trabajaba en este país, algo que hice cuando viajé al norte, para ver las obras de los jesuitas", comentó Valentina Ruggiero.

Tras volver a diplomarse en abril del 2017, Valentina arregló sus cosas y se vino a vivir a nuestra provincia, ya como socia de Cristina, y así terminaron la restauración del museo que supo ser la casa de Emiliano Guiñazú, y al ser las expertas de esta actividad en el país, comenzaron a llegar otros desafíos.

Uno de esos trabajos fue las muestra de Guayasamín en el Le Parc. Y luego llegaron las de Dalí; Goya; Fader, en el Cristóforo Colombo, de Godoy Cruz; el mural de la iglesias de San José de Jachal; y muchísimas otras más.

"Nos complementamos mucho. Yo tengo mucha experiencia de ver situaciones de trabajo de campo, y ella tiene la formación sólida que obtuvo en una universidad con tanto estudio científico y siglos de conocimiento que se tiene en Europa", comentó Sonego sobre el aporte de cada una a la naciente empresa conjunta.

"Queremos crear la cátedra de conservación preventiva. Queremos que así se de el primer paso en este tema aquí en nuestro medio" "Queremos crear la cátedra de conservación preventiva. Queremos que así se de el primer paso en este tema aquí en nuestro medio"

Cristina Sonego

Ambas se han plantado como las más idóneas, y profesionales, en el tema de la restauración de patrimonios culturales en el país, y juntas trabajan "enamoradas de este trabajo", declararon al unísono, viendo un panorama de trabajo que se les abre, rescatando las obras de arte de nuestro muy reciente patrimonio, que sin embargo ya necesita el rescate de estas especialistas para brillar como cuando fueron plasmadas por sus autores.

Temas relacionados: