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Murió la mendocina que sufrió varios ACV en Chubut y necesitaba una operación

María Teresa Huerta sufrió un nuevo ACV que le provocó muerte cerebral mientras su familia luchaba para que fuera operada en Mendoza o Buenos Aires

María Teresa Huerta tenía 36 años y era madre de tres niños. Desde hacía varios años vivía en Comodoro Rivadavia junto a su familia pero deseaba volver a Mendoza, donde había nacido. Pero antes del viaje sufrió un ACV y debió quedar internada, los médicos del lugar recomendaron intervenirla quirúrgicamente pero no pudieron trasladarla ni a Buenos Aires ni a Mendoza. El martes, luego de otro episodio, se le diagnosticó muerte cerebral y su familia decidió donar sus órganos.

Luego de diez años de vivir en la Patagonia junto a su marido y sus tres hijos, María Teresa Huerta había decidido volver a su provincia natal. Estaba todo listo para el retorno pero tres días antes, el 3 de diciembre, sufrió intempestivamente un ACV. Su familia aseguró en ese momento que la mujer no tenía problemas de salud y el hecho les había causado una gran conmoción.

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Su hermana Mónica Huerta explicó en ese momento que, si bien llegó hasta el hospital inconsciente, su recuperación fue rápida. "No estaba entubada, no había tenido parálisis y su memoria estaba bien", explicó a Diario UNO. Días más tarde la trasladaron a una clínica privada para realizarle unos estudios y descubrieron que tenía dos aneurismas internos, uno del lado izquierdo y otro del derecho, que requerían de cirugía.

Allí fue cuando comenzó la cruzada de la familia para que fuera trasladada a Buenos Aires ya que en el lugar no contaban con los recursos necesarios para intervenirla. El Hospital Ramos Mejía iba a recibirla pero se debían aguardar 21 para estabilizarla, cuando el plazo se cumplió, la mujer sufrió un segundo ACV con un derrame importante, un paro cardiorrespiratorio y debieron entubarla.

El operativo de traslado se iba a hacer en un avión sanitario pero fue suspendido porque el centro asistencial ya no contaba con camas disponibles. La idea de que la intervención fuera hecha en Mendoza se comenzó a barajar pero requería de ciertos permisos.

En tanto, también surgió la posibilidad de que un neurólogo viajara desde Buenos Aires hasta Comodoro Rivadavia para operarla pero los honorarios del anestesista debían abonarse al contado y la suma superaba $224 mil. La familia hizo una colecta para poder solventar el gasto pero el lunes pasado finalmente se decidió que la operación sería realizada en el hospital de Clínicas de Buenos Aires.

Ese mismo día el viaje fue suspendido nuevamente por falta de camas y el martes María Teresa sufrió un tercer ACV que le provocó muerte cerebral. Su familia decidió donar sus órganos y la ablación se llevó adelante en la madrugada del miércoles. El jueves sus restos fueron despedidos.