Escándalo, golpes e insultos entre dos mujeres alteraron la rutina del Hospìtal Central. Una de ellas es la esposa del chofer del Grupo 500 baleado en Bermejo, Guaymallén. La otra dijo ser la pareja del mismo hombre, con quien tiene un hijo de 5 años.
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El conflicto se conoció el lunes a la mañana, el mismo día que Roberto Rodríguez, de 54 años, fue baleado cuando hacía el recorrido por el Hospital El Sauce, en Bermejo Guaymallén.
Una mujer llegó al Central, y dijo que es su esposa y madre de sus hijos, quienes ya son mayores de edad. Pero poco después, llegó otra mujer, quien dijo ser la pareja de Rodríguez, con quien tiene una relación hace 9 años y tienen un hijo de 5 años.
Esto desató un escándalo que alteró a todo el hospital, debido a que las dos mujeres se agarraron literalmente a los golpes, lo que dejó perplejo a todo el personal, quienes tuvieron que separarlas.
Debido a que una de las mujeres estaba legalmente casada con el chofer, le dieron la prioridad a ella y a sus hijos para entrar a la visita diaria a terapia intensiva.
Debido a esto, sin demorar, quien dice ser su pareja hace casi una década hizo una presentación judicial, y un juez ordenó que ella también tenía derecho a visitar a Rodríguez.
Los primeros días fueron un caos, porque en el lugar donde las dos mujeres se encontraban, se escuchaban gritos e insultos que alteraban a los demás pacientes y familiares.
Cansados ya de esta situación, las autoridades del Central tomaron una decisión. La esposa con sus hijos entrarán a la visita de la mañana, donde además se les da un parte médico, pero tienen la entrada prohibida durante la tarde.
En cambio, la pareja del chofer tiene a su disposición la visita en la tarde, y no puede ingresar al nosocomio en las mañanas.
Mientras ocurre toda esta situación, Rodríguez está sedado, intubado, y no tiene la menor idea que sus dos mujeres se encontraron en el hospital.
El problema que ya analizan es cuando el hombre se recupere y pase a una sala común, donde los horarios de visitas no son restringidos como en terapia intensiva.
Parte médico
El chofer del Grupo 500 que fue baleado cerca de las 4.30 del lunes pasado, en El Sauce, Guaymallén, permanece estable, aunque sedado y en terapia intensiva.
El jueves debieron operarlo debido a que se le hizo una necrosis en el ano contranatura que le hicieron luego de operarlo para reparar el daño que hizo la bala en sus intestinos delgados y gruesos. Mientras tanto, estuvo sin fiebre, lo que indica que no hay infección, por lo que esperan que continúe con una evolución favorable.



