El cultivo de árboles frutales en el hogar es una práctica extendida que combina el valor estético con el beneficio de obtener frutos frescos. Sin embargo, respecto a su cuidado, han surgido mitos peculiares, como la creencia de que propinar golpes a la planta incentiva su productividad y nos permite en el corto plazo obtener una cosecha abundante sin trucos de jardinería. Un ingeniero agrónomo explica el fenómeno y nos dice si es efectivo o no.
Jardinería: qué sucede al golpear un árbol frutal
El especialista Alejandro Fortunata, aportó una explicación científica a esta costumbre popular de pegarle al tronco del árbol frutal (limonero, naranjo, mandarino, etc.). Desde un enfoque biológico, golpear la planta sí puede generar un aumento en la floración, pero esto ocurre por una razón alarmante: el estrés vegetal.
Al recibir impactos, el árbol frutal sufre heridas físicas y pérdida de savia, lo que el ejemplar interpreta como una amenaza inminente a su vida. Ante la percepción de peligro, la planta activa un protocolo de emergencia para perpetuar la especie antes de morir, priorizando la reproducción (flores y frutos) por encima de su propio crecimiento vegetativo.
Aunque el resultado inmediato pueda parecer exitoso, Fortunata advierte que este método es contraproducente a largo plazo. Las lesiones en la corteza actúan como puertas de entrada para bacterias, hongos y diversos patógenos que pueden enfermar al ejemplar. En lugar de tener un árbol sano y longevo, el uso de la fuerza física compromete su vigor y reduce drásticamente su vida productiva.
En este marco, existen técnicas mucho más efectivas para estimular la producción sin lastimar los tejidos del árbol frutal:
- Restricción de riego: limitar el agua en momentos específicos previos a la floración induce a la planta a producir flores.
- Doblado de ramas: cambiar la orientación de las ramas altera el flujo hormonal y de savia de forma natural.
- Atado o tensado: genera una interferencia leve en la circulación interna del árbol para favorecer la aparición de yemas.
En consecuencia, el especialista no recomienda poner en práctica la técnica del golpe en el árbol frutal y sí desarrollar técnicas como restricción de riego, doblado de ramas y atado o tensado. De esta forma, la planta crecerá sana y tendrá una vida mucho más extensa que un espécimen dañado.





