En el mundo de la cosmética natural, a veces los ingredientes más efectivos no están en una tienda de lujo, sino en el refrigerador y la despensa. Recientemente, se ha vuelto tendencia un truco casero que promete transformar la textura de la dermis: la mezcla de yogur y bicarbonato de sodio.
La sinergia entre el yogur y el bicarbonato de sodio crea un exfoliante de doble acción que es ideal para zonas difíciles como las manos, los codos o los pies, algo impensado para muchas personas.
Por qué se recomienda la mezcla de yogur y bicarbonato de sodio
Mientras que el bicarbonato actúa como un agente físico que remueve las impurezas, el yogur aporta una base hidratante y enzimática que calma la piel durante el proceso.
El bicarbonato de sodio tiene una textura granulosa fina que ayuda a desprender las células muertas de la capa superior de la piel (epidermis). Esto es clave para combatir la aspereza y unificar el tono.
Por su parte, el yogur natural es rico en ácido láctico, un alfahidroxiácido (AHA) suave. Este componente ayuda a disolver el "pegamento" que mantiene unidas a las células muertas, permitiendo una renovación celular más eficiente.
A diferencia de otros exfoliantes agresivos, las grasas y proteínas del lácteo ayudan a que la piel no se sienta tirante después del lavado, equilibrando la potencia del bicarbonato.
Cómo aplicarlo correctamente en el baño
Para obtener resultados óptimos, se recomienda preparar la mezcla al momento. Utiliza dos cucharadas de yogur natural (sin azúcar) y una cucharadita de bicarbonato de sodio.
Durante la ducha, cuando el vapor ha ayudado a abrir ligeramente los poros, aplica la pasta en las manos o zonas deseadas con masajes circulares suaves. Deja actuar por dos minutos y aclara con abundante agua tibia. El resultado inmediato es una piel notablemente más suave y luminosa.






