Mendoza autorizó el uso del ibuprofeno inhalado para tratar a pacientes con Covid-19. Así da cuenta la resolución 2.224 del Ministerio de Salud, Desarrollo Humano y Deportes, que lleva la firma de la ministra Ana María Nadal. La aprobación de la terapia con ibuprofeno inhalado es para uso compasivo ampliado, es decir, a pesar de no haber completado los pasos científicos necesarios para ser avalada, se autoriza su utilización extraordinaria y si los pacientes o sus familiares están de acuerdo.
Mendoza aprobó el uso de ibuprofeno inhalado
Esta terapia, comenzó a utilizarse en Córdoba, en donde se encuentra el laboratorio que produce el ibuprofeno apto para ser inhalado. Si bien el gobierno de Mendoza aseguró hace un tiempo que se podría poner en práctica como terapia para el Covid-19, luego se volvió atrás porque aún faltaban pruebas científicas que la avalaran.
Sin embargo, en San Rafael sí se autorizó la utilización del ibuprofeno inhalado y comenzó a probarse en el hospital Schestakow y en el Hospital Español de ese departamento.
Tras esa puesta en funcionamiento, la gestión de Rodolfo Suarez autorizó su uso en Mendoza, en el Hospital El Carmen.
Una asociación no la avala
Daniel Barimboim es un médico neumonólogo mendocino, integrante de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, la asociación que no avala aún el uso de esta técnica. Barimboim explicó por qué hasta el momento, esta asociación no respalda la terapia con ibuprofeno inhalado.
El principal motivo es que aún no hay evidencias de la eficacia del ibuprofeno inhalado en el tratamiento del Covid-19.
El médico dijo que entre los profesionales que integran la Asociación de Medicina Respiratoria, analizaron y no encontraron evidencia científica seria y fuerte. Agregó, además, que la gente que lo promueve no trabaja con un protocolo puntual de investigación acerca del ibuprofeno nebulizado para tratar casos de coronavirus.
El especialista afirmó, además, que el tratamiento con ibuprofeno inhalado está en una etapa inicial, en la que no se han hecho pruebas con la validez científica necesaria para respaldarlo. Para esto, se debe experimentar con un grupo cerrado de pacientes, en donde a una parte se le realice esta práctica y a otra parte no, y se lleve adelante a través del método científico conocido como "doble ciego", es decir, ni los investigadores ni los pacientes saben quienes reciben placebos y quienes se tratan con el medicamento a investigar. Sino, puede ocurrir que los pacientes que recibieron el tratamiento mejoren, pero no se llegará a comprobar si hubieran mejorado igual sin recibir la terapia.



