Es investigadora del Conicet

Una mendocina participó del hallazgo de un cementerio de animales de 200 millones de años


La mendocina Cecilia Apaldetti, investigadora del Conicet y del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan es una de las protagonistas en el hallazgo de un cementerio de animales de 200 millones de años de antigüedad descubierto en la vecina provincia, en la cuenca de Ischigualasto, al Norte de la capital.

El hallazgo se produjo en septiembre del año pasado y, ahora, tras la temporada de verano en la que no se realizan campañas por las altas temperaturas y las lluvias, los investigadores han vuelto con la intención de extraer todo el bloque.

En tiempos de relanzamientos de Cementerio de animales, este descubrimiento es una remasterización aumentada de la cama de huesos encontrada años atrás en Balde de Leyes, el cual es otro yacimiento muy importante ubicado al sudeste de la provincia de San Juan.

La investigadora mendocina, indicó que "básicamente lo que hemos encontrado en una acumulación de huesos de forma normal, porque normalmente en el campo encontramos huesos aislados, y esto es una acumulación de casi 10 especímenes, o sea 10 individuos diferentes que han muerto y se han fosilizado todos juntos en un mismo lugar. Este hallazgo lo hicimos el año pasado, en septiembre, y como eran días de trabajo de campo seguimos excavando y como seguían apareciendo más huesos tuvimos que parar la extracción hasta que pasaran las lluvias y la temporada de verano".

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"Hemos vuelto ahora, hace dos semanas atrás, con la intención de delimitar los huesos y poder traernos el bloque esteril, Estamos trabajando en interpretar de qué se trata y hasta ahora lo que sabemos es que son la mayoría animales herbívoros, un grupo de animales que se conocen, que vivían en el periodo triásico, estos es unos 220 millones de años atrás, que convivían con los dinosaurios pero no eran dinosaurios", explicó Apaldetti.

"Era un grupo de animales herbívoros, tipo rinoceronte, es decir un animal robusto, de caminar en cuatro patas, y se han encontrado también algunos huesos y elementos de carnívoros, que en un principio pensamos que podría haber sido un comedero de carnívoros. Es como actualmente, que animales carnívoros, como el puma, amontonan sus presas en un mismo lugar y se van acumulando los huesos. Pero estamos analizando varias hipótesis al respecto", contó la investigadora mendocina de 37 años.

Consultada sobre cómo determinan la antigüedad de los huesos, explicó que "lo que en realidad se hace es determinar la edad del sedimento. Nosotros no podemos saber la edad de los huesos sino la edad del sedimento donde están alojados los huesos. Son técnicas que se hacen, que en Argentinas lamentablemente no podemos realizar, pero se han hecho y lo que se determina es en qué momento se depositaron esos sedimentos, y a partir de ahí se puede estimar en qué momento vivieron esos animales.

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"Ya que es algo inédito, nunca visto al menos acá en San Juan, y en pocos lugares del mundo se ha producido este tipo de hallazgo, la idea ahora es traernos el bloque completo para poder exhibirlo en el Museo de Ciencias Naturales. Si nosotros dejáramos esos fósiles en el campo, dos o tres meses, con el viento, la lluvia, y la erosión terminan desapareciendo, se terminan perdiendo. Pero traer ese bloque implica ir con más gente y más logística, para lo cual posiblemente debamos hacerle una base de hormigón y, desde luego, precisaremos de una grúa, retroexcavadora y maquinaria adecuada para bajar un poco el cerro y poder traer un bloque gigante de 4 metros cuadrados, lo que esperamos hacerlo en dos semanas más”, contó la doctora Apaldetti, la investigadora mendocina.

En 2014, los investigadores IMCN también habían dado a conocer otro bonebed, otra cama de huesos, pero aquella acumulación no era para nada comparable con la que se anuncia en este caso. “Esto es algo impresionante; es como si, acá, los carnívoros hubiesen tenido un pozo e iban tirando los huesos después de la comida”, el paleontólogo Ricardo Martínez, investigador del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan (IMCN).

El doctor Martínez comparó: “Lo que encontramos ahora es una verdadera acumulación de huesos, pegados unos con otros, con cráneos, mandíbulas, de por lo menos 10 animales distintos totalmente desarticulados, amontonados hueso sobre hueso”.

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Más allá de que la famosa cuenca de Ischigualasto siempre sorprende, los investigadores aseguran nunca haber visto algo así. “Es muy difícil encontrarle una causa a esta tremenda acumulación de huesos”, remarcó Martínez, quien dirige esta investigación.

El experto destacó que, más allá de lo extraordinaria que es esta acumulación, el hallazgo tiene un valor científico aun mayor, “porque estos huesos pertenecen a un intervalo de tiempo que está entre la fauna de Los Colorados, en la cual hubo una gran abundancia de dinosaurios herbívoros sobre todo sauropodomorfos y, por debajo, está la formación Ischigualasto que tiene los dinosaurios más primitivos y antiguos que se conocen en el mundo”.

Pero de este intervalo que sería de unos 220 millones de años de antigüedad, justamente, no se conocían muchas especies y aquí se han encontrado un montón de individuos, al menos siete u ocho, aunque pueden ser muchísimos más.
Entre estas nuevas especies, habría discinodontes -antecesores de los mamíferos del tamaño de un buey- y otros arcosaurios que, seguramente, son especies desconocidas que pueden ser de dinosaurios y de los gigantes antecesores de los cocodrilos.

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Un cementerio de animales recargado

 Los investigadores manejan una hipótesis sobre los factores que habrían permitido esta sorprendente acumulación de huesos digna de la imaginación de un Stephen King del Triásico.

“Nuestra teoría es que pudo haber sido una época de gran sequia y que allí había un cuerpo de agua, un pequeño lago por ejemplo, en el que se amontonaban los herbívoros para beber y, a medida que se evaporaba el agua, se iban debilitando e iban muriendo en el lugar", expresó el investigador.

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