ver más
El lasherino cultor del fileteado en Mendoza

Marcos, el artista que le pone firuletes y pasión a la vida

Editado por Raúl Adriazola
adriazola.raul@diariouno.com.ar

Se llama Marcos, pero su vida es un cuadro. Su apellido es Paradizo y suena a paraíso, uno de fuertes colores, francos como la mirada verde profunda de este lasherino que es quien rescató en la provincia el añejo oficio del fileteado. Marcos tiene un caminar por la vida como el filete que pinte a pulso firme, es ecléctico en sus gustos artísticos pero no lineal o previsible.

 Embed      

Comenzó desde niño a transitar el arte, lejos de lo académico; como una expresión más de la vida, y hace 15 años sintió el llamado de una manifestación muy criolla, esa que lo extasiaba en las esquinas cuando esperaba que pasaran los micros, llenos de esos firuletes, cintas argentinas  y hojas de acanto. Dejó de ser un jóven polioficio y aceptó ese legado cromosómico que le dejó su padre, para dedicarse al fileteado y también al tatoo.

"Tendría que haber sido más compañero de mi viejo, que sabía hacer de todo: pintar, dibujar, o hacer juguetes. Pero había un gran abismo generacional ya que yo era el menor de la familia, así que comencé por mi cuenta y me inicié como autodidacta". "Tendría que haber sido más compañero de mi viejo, que sabía hacer de todo: pintar, dibujar, o hacer juguetes. Pero había un gran abismo generacional ya que yo era el menor de la familia, así que comencé por mi cuenta y me inicié como autodidacta".

Marcos Paradizo, fileteador

 Embed      

Pero el artista de 37 años, que estudió Trabajo Social no tiene un recorrido recto en su vida, es como un río extenso, con luminosas y cantarinas cascadas y saltos, y también con umbríos remansos, plenos de calma. Y así lo demuestra en su obra y sus actividades. Tiene curvas, espirales, flores y plantas en 3D, como la vida misma. Pinta, hace tatuajes y también es músico. Antes, "como buen adolescente de los '90, hice de todo: cadete, albañil, trabajé en una librería y muchas cosas más".

 Embed      

Sin embargo, cuando se le pregunta si le gustaría verse en el futuro haciendo esto mismo, responde convencido que "sí, porqué de los oficios uno nunca se cansa. He trabajado en un montón de cosas, pero al tatuaje y al filete los deseo", confesó.

"Me inspiré para hacer fileteado después de ver el album Fabulosos Calaveras (los Fabulosos Cadillacs), que hizo Martiniano Arce y comencé a copiar los patrones. Luego me topé con la tapa del primer disco de Los Gardelitos, que tenía un filete totalmente distinto al de los Cadillacs, y de ahí saqué mi propio estilo" "Me inspiré para hacer fileteado después de ver el album Fabulosos Calaveras (los Fabulosos Cadillacs), que hizo Martiniano Arce y comencé a copiar los patrones. Luego me topé con la tapa del primer disco de Los Gardelitos, que tenía un filete totalmente distinto al de los Cadillacs, y de ahí saqué mi propio estilo"

Marcos Paradizo

Su pequeña casa -una prefabricada- que podría competir con la más elegante cabaña suiza o austriaca por el decorado, es un pequeño Louvre del arte popular argentino; el nuestro. Allí hay carteles con homenajes eclécticos a figuras como el anarquista Severino Di Giovanni, al recordado púgil Oscar Ringo Bonavena, o un preocupado Elvis Presley que no puede emular a nuestro Sandro "de América".

 Embed      
 Embed      

"Cuando no tengo alguna obra por pedido, como pintar carteles o decorar paredes de restaurantes o pizzerías, hago lo único de tipo serial, pintando mates. Pero no uso patrones ni moldes, cada pieza es única y producto de lo que se me ocurre en el momento". Esas piezas, más cercanas al arte que de la artesanía suele ir a venderlas a distintas ferias con su pareja.

Política y música

"Toco hace como baterista hace siete años en una banda que se llama Los Yetis con Jeans", cuenta Marcos, que a pesar de hacer un estilo de rockabilly surf, hacen su música usando máscaras de luchadores méxicanos, cultura a la que admira Marcos. "Si nos sos universal, sos limitado", explica marcos sobre sus gustos. "Me gusta en el arte mexicano la visión que tienen de la muerte, donde le sacan lo trágico", reflexionó.

 Embed      

En sus trabajos este lasherino nacido en el barrio Infanta (Mercedes de San Martín) tiene la impronta de contar historias, y lo mismo pasa con el arte que consume. "Me gusta el tango, ese que tiene letras con historias de vida. Me gusta la música que hacía la orquesta de Juan D' Arienzo, cuando cantaban Echagüe o Podestá", dice el también músico rockero.

"Estudié en la universidad Trabajo Social, ya que me duele lo que le pasa a la gente. Pero me quemó la cabeza ver tanto asistencialismo religioso, cómo se confunde la ayuda con la limosna"

Respecto a la actualidad de la expresión que ejerce, el fileteado, cuenta que al principio ya no había fileateadores acá, y que sus inicios fueron a pura prueba y error, como buen autodidacta. "Luego pude ir al Segundo Encuentro de Fileteadores en 2013 y quedar como integrante", recordó, para agregar: "No soy el único en Mendoza, hay tres o cuatros muchachos más que hacen también filetes".

Respecto a si tiene o acepta ayudantes o aprendices, cuenta: "Me gustaría que este arte no se pierda. Sí tendría un aprendiz, pero no regalarle el conocimiento. Lo que cuesta se aprecia y se respeta más que lo regalado", sentenció para finalizar un encuentro que dejó sabor a poco.

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados