Eclipses

Los mayas tenían razón: la predicción de su calendario que se cumplió durante siglos

Un nuevo análisis del Códice de Dresde confirma que la predicción astronómica de esta cultura mantuvo su precisión durante cientos de años

Un manuscrito antiguo conocido como el Códice de Dresde demostró ser mucho más que un registro simbólico de números. Un análisis reciente determinó que las cifras contenidas en el documento permitían generar alertas de fenómenos astronómicos con una exactitud asombrosa. Esta capacidad de predicción a largo plazo redefine la comprensión actual sobre la ciencia de los Mayas, ya que el sistema se ajustó y mantuvo a lo largo de muchas generaciones de observadores del cielo.

Investigadores de la Universidad de Albany, liderados por el profesor emérito John Justeson, estudiaron las páginas plegadas de este texto, uno de los cuatro manuscritos que sobrevivieron hasta la actualidad. Su trabajo se centró en cartografiar la tabla como una herramienta funcional. Este enfoque permitió explicar cómo un conjunto reducido de números conservó su utilidad para los especialistas durante siglos, más allá de la vida de sus creadores originales, gracias a una meticulosa labor de copiado y corrección.

Una predicción ajustada por las fases lunares

calendario maya
La predicción maya tenía mucho de ciencia, descubrió un estudio.

La predicción maya tenía mucho de ciencia, descubrió un estudio.

La tabla abarca 405 meses lunares y marca 69 lunaciones clave entre ciclos de luna nueva. Los eclipses solares ocurren únicamente en esta fase y se agrupan cerca de los nodos lunares, el punto donde el satélite cruza el plano orbital de la Tierra. Aunque algunas fechas señaladas no producían oscuridad local debido a la alineación geográfica, el sistema otorgaba a los encargados del calendario una ventana de alerta temporal en lugar de un mapa de sombras geográficamente exacto.

Reiniciar la tabla al final de cada ciclo parecía ordenado, pero los pequeños desajustes temporales se acumulaban con las décadas. Un mes lunar dura aproximadamente 29,5 días, por lo que un conteo basado en días enteros terminaba por desfasarse del cielo real. Para evitar que la temporada de un eclipse llegara un día antes o después tras muchos ciclos, los especialistas idearon un método de corrección mediante tablas superpuestas, iniciando una copia nueva antes de terminar la anterior.

estudio calendario

El estudio señaló dos puntos de reinicio específicos, a los 358 y 223 meses, que permitían volver a encarrilar las fechas. Esta técnica combinaba correcciones frecuentes de errores pequeños con ajustes mayores tras muchas repeticiones del mismo lapso. Los modelos sugieren que este método combinado mantuvo la precisión del sistema dentro de un margen de 51 minutos a lo largo de 134 años, un límite de error notablemente bajo para la tecnología de la época.

La astronomía de los Mayas convivía con el registro cotidiano, donde los sacerdotes seguían tanto las temporadas agrícolas como los nombres sagrados de los días. La evidencia sugiere que la tabla de eclipses surgió de un conteo lunar continuo. Referencias históricas, como los fragmentos pintados en San Bartolo que datan de entre el 300 y el 200 a.C., muestran que esta práctica nació de una larga observación y no de una inspiración repentina.

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