El infierno les comió las casas. Algo así fue lo que les sucedió a dos familias que vivían en Kilómetro 8, en Guaymallén, pero debieron abandonar sus precarias viviendas porque comenzaron a ceder por los imparables incendios subterráneos.
Los incendios subterráneos en Guaymallén dejaron dos familias evacuadas y otras dos en riesgo
Fue en marzo de este año cuando el fuego por debajo de la tierra y el humo contaminante se hizo insoportable. La situación llegó a tal punto que la Municipalidad de Guaymallén debió evacuar a las personas que vivían en el predio y demoler sus casas.
Desde entonces, habitan en módulos de emergencia que armó el equipo de Desarrollo Social de la Municipalidad en terrenos que les cedieron o prestaron sus familiares cercanos.
Los incendios subterráneos no paran: más familias en riesgo
Hace un año y medio que el fuego por debajo de la tierra comenzó a avanzar. Por momentos los incendios se hacen más bravos, por momentos parecieran ceder pero la situación hoy no está controlada.
Desde Defensa Civil se enfoca el tratamiento para apaciguarlos y desde Desarrollo Social de Guaymallén se busca contener a los afectados.
A fines de marzo, cuando un nene de 2 años se quemó la pierna jugando cerca de su casa, se decidió la evacuación definitiva de dos viviendas.
En una de ellas vivía un matrimonio con seis hijos. En la otra una abuela con sus nietas y un hijo. "En ese momento actuamos xq corrian riesgo porque comenzaron a ceder las viviendas", cuenta a Diario UNO la trabajadora social Silvia Donati, directora de Desarrollo Social de la Municipalidad de Guaymallén.
La tarea inmediata fue, además de evacuarlos, ayudarles a sacar sus pertenencias sin sufrir riesgos. "El terreno ya estaba tan inestable que ni las máquinas podían entrar", graficó la funcionaria para poder representar el tamaño del peligro.
Una vez fuera, esas dos familias necesitarían un nuevo lugar para asentarse. Fue entonces cuando entró en juego un convenio que el IPV firmó con la Fundación Techo por módulos de emergencia de madera que se construyen fácilmente, en no más de un fin de semana.
"Guaymallén adhirió a ese convenio y a principio de año recibió 15 módulos. Dos de ellos los utilizamos para este caso de emergencia", contó Silvia. Otros tres módulos también están actualmente en uso por otros casos esenciales.
"Al matrimonio, un hermano les cedió un terreno y allí pudimos instalar uno de los módulos. En el otro caso, un hijo de la señora le compartió parte de su terreno para poder construir el otro".
Estos módulos son provisorios y para casos muy concretos como incendios, derrumbes o, por ejemplo, cuando desde el hospital Notti advierten que un paciente oncológico necesita estar aislado y la familia no tiene el recurso para hacerlo.
Cuentan con baño y conexión eléctrica y es un equipo de la Municipalidad, con técnicos, albañiles y trabajadores sociales el que lo levanta (gracias a un curso que hicieron con la Fundación Techo).
Para volver a empezar, además del techo provisorio se les dio un subsidio económico. "La idea es que de a poco ellos empiecen a construir. Si pueden levantar las paredes, nosotros colaboramos con el material para el techo", agregó Donati sobre el proceso.
Mientras tanto, Desarrollo Social sigue no solo los casos ya evacuados sino también otros dos que quedaron en la zona afectada por los incendios subterráneos.
Según dijo la funcionaria, el monitoreo es permanente y en cuanto el terreno ceda y las viviendas corran riesgo de hundirse, también deberá procederse a una evacuación.
Después de la emergencia, ¿qué?
El fuego no para y la zona quedó inhabitable. Las familias que se fueron ya no podrán volver y los módulos de emergencia son justamente para eso.
Se les entrega en comodato por un año con la intención de que en ese tiempo puedan reacomodarse y construir. "El espíritu es devolverlo", aunque seguramente sea el sentido común en cada caso concreto el que acabe primando.
Mientras tanto, fueron inscriptos en el programa Registro de Necesidades Habitacionales (Renhabit) del Instituto Provincial de la Vivienda pero ya como una posible solución a muy largo plazo, dado que por la lista de espera no siempre se termina accediendo a una vivienda.
Qué son los incendios subterráneos que hacen que el suelo queme los pies
La presencia de humo y la suba de temperatura de la superficie es la que alerta a los vecinos de la zona. Hay quienes atribuyen este tipo de fenómenos al calentamiento global y hay especialistas que explican que puede tratarse a incendios de las capas que tienen turba, formada por la descomposición de materia orgánica -carbonizada-.
En estos casos, la cantidad de agua que se requiere para apagar un suelo es mucho mayor a la que se utiliza en un incendio sobre la superficie.
El calor se "esconde" y puede resurgir en épocas de sequía. Es como si no muriera nunca y por eso se le suele decir el "fuego zombi".
Daniel Burrieza, director de Defensa Civil, explicó en su momento que la humedad de la tierra no ha permitido edificar sin que las construcciones sufrieran sus efectos.
Según dijo, hubo quienes queriendo secar los terrenos, realizaron limpieza con fuego y fue ese fuego el que encontró material orgánico con el que seguir alimentándose y propagarse en diferentes direcciones, llegando hasta las viejas hijuelas de Irrigación, actualmente abandonadas.
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