Ellos son gemelos pero trabajan como si fueran uno sola persona, con cualidades duplicadas, gracias a la suma de talentos. Cada uno puso su visión y enfoque y lograron plasmar una creación necesaria para los jóvenes argentinos: una "ficción histórica", como Ariel y Fabián Sevilla definieron a su nuevo libro, titulado "Malvina. Historias en papel de chocolate". Aquí los escritores mendocinos le dieron una nueva visión al conflicto armado ocurrido en 1982, denominado Guerra de Malvinas, que este sábado tiene su 40° aniversario. El libro fue ideado para que las nuevas generaciones tengan una visión más amplia y más humana de lo que fue una guerra innecesaria.
Los gemelos Sevilla escribieron un libro sobre Malvinas, con un niño de 12 años como protagonista
Fabián es escritor full time de novelas, aunque se ha dado un tiempo para llevar adelante el profesorado de Historia -está el tercer año- en el Instituto Bicentenario; mientras que Ariel es historiador y profesor de historia, y ha escrito varios libros de texto para estudiantes. Ambos fusionaron su trabajo para crear una historia que tiene como protagonista a un niño de 12 años, que intercambia correspondencia con un soldado que combate en Malvinas, en plena guerra del Atlántico Sur, donde se hace contraste en las diferentes visiones de la crisis.
Tan necesario e importante es este libro para atender la avidez creciente de los jóvenes de la Generación Z, que trata de la visión de la Guerra de Malvinas de un chico de 12 años, que la primera edición se agotó en un solo día, y ya circula la segunda. La obra fue publicada por la editorial Salim Ediciones, de Alberto Longo, y ya fue declarada de interés en la Legislatura de Mendoza, por iniciativa de la senadora Gabriela Testa, y ha tenido reconocimientos en Buenos Aires -CABA y AMBA-, ya sea en escuelas, librerías, bibliotecas, y organismos municipales, donde los Sevilla dieron charlas.
"Desde el 16, hasta el 29 de marzo, visitamos escuelas primarias y secundarias de la Ciudad de Buenos y Provincia. Venimos trabajando muchísimo en la promoción del libro, junto a la editorial", dijo Fabián, quien ya ha publicado
"De la editorial nos han dicho que tenemos ir a Buenos Aires y presentarnos en la Feria del Libro, y vamos a estar en el stand del Congreso. También tenemos una presentación en la Casa de Mendoza. El libro ha sido declarado de interés cultural y este lunes 4 de abril, a las 11, se presenta en la Cámara de Senadores de la Provincia", explicó Ariel Sevilla.
Fabián agregó que "fue iniciativa de (Gabriel) Testa, que leyó el libro y le encantó. Ella preside la Comisión de Cultura y Turismo del Senado, le llamó la atención que os mendocinos escribieran una novela sobre Malvinas, y la publicaran en Buenos Aires, y le quiso dar promoción. Nos pidió el libro, lo leyó ella y los senadores, y le dieron despacho favorable".
El libro, de más de 200 páginas se vende en Mendoza en Mi Librería (España 1927) o en Iván Miszei (Garibaldi 110), ambas de la Ciudad. "Hemos tenido muchas "caricias" por el libro en otras provincias, en escuelas de Buenos Aires, pero está bueno que tengamos reconocimiento en nuestra provincia", destacaron los autores, nacidos en enero de 1970, que ejercieron también el periodismo en Diario UNO.
El libro
"Este libro es una ficción, juega con la historia, donde Ariel ha hecho varias investigaciones admirables para hacer el argumento. La editorial hizo un gran esfuerzo para publicar un libro fuera de colección, nosotros hemos publicado varias, y así surgió Malvina. Historias en papel de chocolate, que era un viejo proyecto periodístico que teníamos con mi hermano, pero que terminó convirtiéndose en una novela para chicos, chicas y adolescentes", detalló Fabián Sevilla sobre el génesis de la obra.
"Malvinas no encaja en ninguna colección de las que publica nuestra editora, tiene más cosas de fantasía. Estuvimos charlando con chicos de las escuelas, porque fue una novela que la editorial nos pidió para chicos de 12 años hacia arriba, y nos encontramos con la increíble sorpresa de que la están leyendo chicos desde cuatro grado, o sea de nueve años, hasta alumnos de todo el ciclo de la secundaria. Nos sorprende, porque hay momentos bastante duros en la historia, pero parece como que ellos están más acostumbrados a la violencia", dijo Ariel, que agregó: "Tal es así, que cuando escribíamos los textos, Fabián tuvo varios episodios de llanto, leer los testimonios de los veteranos, te sacude".
"Es increíble saber de la tortura que hubo en Malvinas, donde los oficiales castigaron a los soldados que cometieron el "delito" de robar comida, cuando se estaban muriendo de hambre. Hay una escena en el libro, donde se describe un estaqueamiento, que era prácticamente una crucifixión", dijo Ariel, que reflexionó: "O sea que la tortura de los militares continuó en Malvinas con sus propios soldados, y eso nos mató".
Por su parte, Fabián adelantó que "al leer los testimonios de veteranos, hay tres palabras que se repiten: hambre, frío y miedo. Más miedo, a veces, a tener que matar, que el miedo a que los mataran a ellos. Es que eran muchachos de 18 o 19 años, todavía en período de instrucción, sabiendo apenas a manejar armas, en pésimo estado".
"Con Fabián creamos la historia y los personajes de la novela, porque esto es ficción histórica. Es un relato basado en hechos de personajes de existencia ficticia del pasado, que interactúan en un contexto histórico real, la Guerra de Malvinas, y hay situaciones creadas por nosotros", detalló Ariel.
Otra mirada de una guerra y el ocultamiento
Respecto a los documentos hallados sobre el tema Malvinas, donde hay muchos videos -especialmente en YouTube- allí se muestra sólo la parte bélica, y por eso Fabián dijo: "Las producciones cinematográficas o literarias están muy enfocadas en el combate en las islas. Nosotros siempre tuvimos el proyecto de rescatar la mirada colectiva de gente de diversos ámbitos, sobre qué recordaban del conflicto. Qué fue lo que más le había impactado sobre ese tema. Por eso, cuando la editorial nos pidió esta novela, dijimos: vamos a ver la Guerra de Malvinas, desde la mirada de los que se quedaron en el continente, la vieron en la televisión o la escucharon por la radio".
Por su parte Fabián comentó que se buscó romper con la invisibilización que sufrieron tras la guerra los veteranos. "Cuando llegaron, sobre todo los que fueron a Buenos Aires, los tuvieron dos semanas encerrados para engordarlos, ya que venían en condiciones deplorables, y además les hicieron firmar una declaración jurada donde se comprometían a revelar la verdad de lo que vivieron. Pero estuvimos con la hija de un combatiente, donde ella declaró que al padre lo habían torturado para firmar este acuerdo".
"Esta realidad de la guerra que hicimos está vista a través de los ojos de un chico de 12 años, y partimos la historia desde las cartitas que escribía la gente y se mandaban dentro de los chocolates a los soldados, que muchas no llegaron, y ese es nuestro punto de partido. Debido a la cartita, el niño inicia un viaje, y al mismo tiempo el relato es interrumpido por cartas que envía un soldado que está en Malvinas, y hace un contrapunto. Mientras acá en el continente la cosa se ve con triunfalismo, y nadie cuestiona la guerra, nosotros conocemos la realidad y de la guerra a través de las cartas del soldado, que revela lo que los argentinos no sabíamos", realizó un pequeño adelanto de la trama del libro Ariel Sevilla.
En lo que ambos gemelos coincidieron ideológicamente fue en el anti belicismo de su obra conjunta y se han visto sorprendidos por el clima de euforia que se vivía en aquel entonces. Los Sevilla coinciden que la solución al conflicto con Gran Bretaña debe solucionarse por vía diplomática. "Llamó mucho la atención que la mayoría de los argentinos se subiera a un triunfalismo feroz. Se dejaron arrastrar sin pensar en las consecuencias, dijo Fabián.
En tanto Ariel señaló que "hasta los más lúcidos se dejaron encandilar por el aparato publicitario militar. Recuerdo que cuando se hizo el maratónico programa de Las 24 horas por Malvinas, donde la gente donaba dinero y hasta algunas alhajas para la causa de la guerra, la conductora Pinky (Lidia Satragno) se animó a pedir por la paz. Esto casi le costó el trabajo y fue severamente amonestada por los altos mandos", recordó el historiador para finalizar.








