El humedal Laguna de Llancanelo de Malargüe fue incorporado a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras, una agrupación que protege sitios fundamentales para aves migratorias que recorren miles de kilómetros cada año. Los flamencos en particular, atraviesan 16.000 km.
Llancanelo obtuvo un reconocimiento internacional por su función en la conservación de aves
Llancanelo forma parte de la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras y es considerada sitio estratégico de descanso para aves de migraciones extensas
Aunque el nombre remita al mar, las llamadas “aves playeras” no necesitan olas. Les alcanza con orillas poco profundas, barro, alimento y tranquilidad. Llancanelo ofrece eso: un espacio donde distintas especies llegan a descansar, alimentarse y recuperar energía antes de seguir viaje.
Llancanelo, lugar clave en el largo viaje de los flamencos
La incorporación a la red se apoyó en un estudio científico realizado entre febrero de 2023 y febrero de 2025, con censos sistemáticos de aves en la laguna. El trabajo, liderado por la Fundación Humedales / Wetlands International, confirmó el rol estratégico del sitio dentro de las rutas migratorias que conectan el hemisferio norte con el extremo sur de América.
Uno de los datos más relevantes es que Llancanelo alberga de manera regular más del 1% de la población mundial del playero de Baird (Calidris bairdii), un criterio internacional clave para definir áreas prioritarias de conservación. En enero de 2024 se registraron más de 4.300 individuos de esta especie y, en diciembre del mismo año, el número trepó a 5.458.
Las aves que llegan a este humedal recorren trayectos de hasta 16.000 kilómetros en sus desplazamientos anuales. En ese viaje, dependen de un grupo de humedales que funcionan como verdaderas paradas técnicas: sitios donde alimentarse y reponer energía. En ese mapa continental, Llancanelo cumple el rol de una “estación de servicio” indispensable.
No solo flamencos pueblan Llancanelo
En primavera y verano, la laguna de Llancanelo se llena de movimiento. Además de los flamencos, que suelen llevarse todas las miradas, aparecen pequeñas aves de patas largas, algunas con dibujos que parecen medias rayadas, que caminan por las orillas en busca de alimento. Entre ellas se destaca el playerito unicolor, otra de las especies que aportó registros decisivos para la incorporación del área a la Red Hemisférica.
Desde el equipo técnico que llevó adelante el estudio, el biólogo Heber Sosa explicó que el valor de Llancanelo está en su capacidad de sostener poblaciones significativas de aves migratorias año tras año. No se trata de visitas ocasionales, sino de un uso constante del humedal como parte de una ruta que se repite cada temporada.
Proyecto que beneficia la investigación científica en la laguna
El proyecto también permitió actualizar información científica clave. Los datos actuales fueron comparados con registros históricos de fines de los años 80 y principios de los 90, lo que permitió observar cambios en las poblaciones y en el estado de los hábitats a lo largo de más de tres décadas.
Ese enfoque de largo plazo aporta herramientas concretas como planificación basada en evidencia, monitoreo permanente y fortalecimiento de guardaparques y equipos locales. La incorporación a la Red Hemisférica no solo suma un sello internacional, sino que amplía las posibilidades de protección y manejo del ecosistema.
Con este reconocimiento, la Laguna de Llancanelo se afirma como un sitio clave para la biodiversidad del continente. Un alto en el camino para aves que cruzan América de punta a punta y, también, una invitación a mirar con más atención un paisaje mendocino donde la vida nunca se queda quieta.
(Con información de Prensa Gobierno de Mendoza).





