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Limpian y construyen represas para contener el agua de lluvia en La Paz

En el Norte del departamento mendocino de La Paz, la comuna colaboró con ganaderos y puesteros limpiando y mejorando las represas para contener agua de lluvia

Agua. Todo depende del agua. Y donde no hay, depende de la lluvia. En medio del secano mendocino, donde no llegan los canales ni mucho menos el agua potable, todo se resume a mirar al cielo y esperar a que llueva. Y, cuando eso ocurre, a juntar el agua para que dure. Para ayudar a que esto ocurra, la comuna de La Paz destinó maquinaria y personal para limpiar y ampliar 58 represas en la zona norte del departamento y darle un alivio a puesteros y productores ganaderos.

Una retroexcavadora que trabaja en un enorme piletón de tierra podría parecer una acción menor, rara pero poco importante. Sin embargo es trascendental, vital para algunos. Esos algunos son los que viven en medio de una enorme zona árida, donde crece apenas alguna vegetación achaparrada y, muy cada tanto, logra sobrevivir algún árbol plantado por el hombre.

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Es que ese enorme piletón es la única manera de contener agua, la que pocas veces cae en la zona norte de La Paz. Y esas pocas veces, es necesario contenerla y guardarla para darle de beber al ganado y también a las personas.

“Hace muchos años que no se hacía esto”, dicen los puesteros de El Lechucito, El Forzudo y Arroyito, además de todos los puestos que y pequeños caseríos dispersos que sobreviven entre estos lugares.

“Estamos trabajando en el desbanque, ampliado y en la construcción de tres o cuatro años represas nuevas, para que todos los productores de La Paz puedan contener el agua”, dijo la directora de Servicios Públicos del municipio de La Paz, Cristina Gómez. “Es un trabajo que normalmente debe realizarse cada tres o cuatro años, pero hacía muchísimo tiempo que no se realizaba”, indicó.

Si bien ya se han terminado los trabajos en 10 represas de El Lechucito, una en El Forzudo y 28 En Arroyito y se continúa con 5 más en puestos entre Desaguadero y Arroyito, “aún estamos trabajando, porque queremos recuperar la totalidad de las represas”, dijo la funcionaria y estimó que las tareas se completarán en esta semana.

La Paz es esencialmente ganadera y la zona norte del departamento también lo es. Allí hay producción de ganado vacuno y también algo de ganado caprino.

El desbanque de las represas “es un trabajo bastante delicado, requiere que el maquinista tenga conocimiento del trabajo que está haciendo y que no rompa el piso la represa (compactado de tierra y arcilla) para que no se filtre el agua”, contó Gómez.

Las represas se llevan con agua de lluvia y, desde allí, el productor usa bombas para distribuirla y también, después de decantarla, se utiliza como agua potable. “Yo me he criado en la zona, siempre tomando agua de lluvia”, confesó la funcionaria.

Para confirmar que el trabajo era necesario, al caer la tarde de uno de los días de tarea, llovió intensamente en la zona y las represas comenzaron a llenarse. “Fue una especie de bendición, porque tener agua en la represa es la vida misma de todo”, contó Gómez.

Ahora queda realizar una tarea importante en la zona Sur del departamento, donde los pobladores y productores piden que se mejoren los caminos para poder retirar el ganado, las picadas y los cortafuegos.

Mientras tanto, en el campo paceño donde no hay mucho por hacer un domingo, solo a veces armar alguna cuadrera o hasta una jineteada o juntarse a jugar un rato al fútbol cuando el sol baja, es una religión es juntarse a charlar, a tomar algo y contar sobre la suerte del ganado, de la sequía y de algunas necesidades de la vida.