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Liberan millones de burros para salvar uno de los desiertos más importantes del mundo

Lo que anteriormente fue tratado como un problema invasivo del desierto, hoy se reconoce como una oportunidad ecológica

En lo profundo de uno de los desiertos más grandes y áridos del mundo, donde el sol parece estar siempre en lo alto y la tierra se quiebra por la falta de humedad, ha surgido una idea tan inesperada como antigua.

Los burros, humildes, robustos y resistentes, podrían convertirse en aliados clave para “salvar” partes de estos paisajes secos. Esta historia, que podría leerse como cuento de fábula, tiene raíces en hechos reales que están cambiando la forma en que pensamos sobre la restauración de los desiertos del mundo.

Burros, desierto, Australia

Liberan millones de burros para salvar uno de los desiertos más importantes del mundo

Durante décadas, en el interior del desierto Australiano, los burros salvajes fueron vistos como una plaga. Para proteger cercas, fuentes de agua y cultivos, se practicó una eliminación masiva de estos animales, incluso disparándoles desde helicópteros para reducir sus poblaciones.

Sin embargo, investigaciones recientes y proyectos ecológicos han dado un giro completo a esa percepción, proponiendo un papel activo de los burros como ingenieros del ecosistema. Los burros pueden cavar pozos hasta alcanzar agua subterránea y, en el proceso, crear pequeños oasis que benefician a otras especies en el medio del desierto.

Burros, desierto, Australia (2)

Como los burros pueden salvar el desierto

Según Science, los burros, con sus fuertes pezuñas, remueven la tierra dura, rompen la costra superficial y excavan depresiones naturales, en lechos secos de ríos o en superficies compactas. Estas cavidades, cuando encuentran humedad más abajo, se convierten en puntos de agua que atraen aves, marsupiales y otros animales del desierto, funcionando como verdaderos “manantiales” ecológicos.

Este comportamiento, observado por científicos en desiertos como el Mojave y el Sonoran, ha llevado a ecólogos y gestores de tierras a reconsiderar el papel de los burros ferales. En lugar de verlos solo como una amenaza para la vegetación o la agricultura, ahora se exploran formas de integrarlos en estrategias de restauración del suelo y recuperación del agua.

Bajo manejo cuidadoso, controlando cuántos animales y en qué zonas específicas, pueden actuar como “tractores biológicos”, mezclando el suelo, redistribuyendo semillas y fomentando la germinación de plantas locales. Los burros, con su resistencia al calor y su capacidad para sobrevivir en condiciones extremas, son capaces de realizar trabajos que, de otro modo, requerirían maquinaria o infraestructura costosa.

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