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Ley de Etiquetado: la importancia de saber qué comemos

El proyecto de Ley de Etiquetado avanza. La medida establece que se deberá informar si los productos contienen altos niveles de azúcar, sal o grasas

La 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Salud (ENFRS) que se dio a conocer en octubre del 2019 mostró datos realmente preocupantes. Sobre todo en lo referido a las enfermedades no transmisibles provocadas, en gran medida, por hábitos poco o nada saludables ligados a la mala alimentación, el consumo de tabaco y la falta de ejercicio físico. Allí es donde toma mayor relevancia la Ley de Etiquetado que permitirá una rápida y fácil identificación de los nutrientes críticos, como azúcares, sodio, grasas saturadas y grasas totales.

En 1850, el filósofo y antropólogo alemán, Ludwig Feuerbach, escribió en su libro Enseñanza de la alimentación la frase: "El hombre es lo que come". También se ha adjudicado a varios autores como Hipócrates o Shakespeare el dicho: "Somos lo que comemos". Aunque hay poca evidencia sobre esto último.

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Lo cierto es que cada alimento que ingresa en nuestro organismo lo modifica para bien o para mal. La piel, el pelo, el sudor, el estado de ánimo y hasta el deseo sexual dependen en gran medida de lo que ingerimos y, a largo plazo, también es un factor determinante que puede volvernos más o menos vulnerables a enfermedades o patologías como la diabetes, la hipertensión, la obesidad, los infartos o los accidentes cerebrovasculares, entre otras.

El pasado jueves, el Senado de la Nación aprobó por 64 votos a favor y 3 en contra el proyecto de Ley sobre Etiquetado de Alimentos y ahora se espera que Diputados siga este mismo paso sin realizar modificaciones al dictamen original. Es que, políticamente, no se trata de una medida menor, ya que este escrito nació tras reunir 13 iniciativas y logró reunir apoyo de referentes del oficialismo y la oposición.

Qué implica el proyecto

De convertirse en ley, los productos alimentarios deberán incorporar en sus etiquetas un sello en el que se especifique si tienen altos niveles de sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías. Se trata de la misma metodología que se utiliza en Chile y México en donde se toma como referencia los límites del Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud.

Pero, no todo se trata de etiquetas. también se pretende eliminar la entrega de juguetes dentro de los productos destinados para niños y el uso de caricaturas en los envases que tienen como finalidad atraer al público infantil. Países como España o Chile han avanzado mucho más en este tipo de prohibiciones extendiéndola a los menús infantiles que ofrecen los locales de comida rápida.

Por qué es necesaria

"Es una herramienta muy importante ya que el tema de la información es fundamental", evaluó sobre el proyecto la nutricionista Maite Lizundia.

Los argumentos para que esta iniciativa se conviertan en ley se han reflejados en las últimas encuestas que se realizaron en el país sobre temas de nutrición y factores de riesgo para la salud, así lo consideró la profesional: "La obesidad ha aumentado el 75% en Argentina, en el 2005 era un poco más del 14% y hoy estamos en el 35%. Uno de los factores de la mal nutrición por exceso es el alto consumo de alimentos ultraprocesados o nutrientes críticos como la sal, el azúcar, las grasas. Todo esto ha desplazado a los alimentos saludables y a la elaboración de comida con productos más reales".

Esta cifra si bien sirve de muestra, no es la única que alarma y, a pesar de que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo haya festejado, que Argentina se ubique como el país de mayor consumo de gaseosas, a nivel nutricional, es una información crítica.

Es que según la ENFRS dada a conocer en octubre del 2019 también señala que el consumo de frutas disminuyó el 41% y el de hortalizas el 21% en los últimos 20 años. También establece que Argentina se encuentra en el cuarto lugar de mayor consumo de azúcares del mundo, con alrededor de 150 gramos por día por persona, es decir, el triple de los recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

"Son muchos los datos que alientan la aprobación de esta estrategia. No es la salvación ni lo único que se debe hacer. Pero es valiosa para que los consumidores tengan información clara, precisa y rápida, ya que el etiquetado que tenemos en este momento es muy difícil de interpretarlo y tiene pequeños engaños", precisó Lizundia y también acompañó su aseveración con datos surgidos de la 2° Encuesta Nacional de Nutrición y Salud que fue divulgada en septiembre del 2019. Los resultados señalaron que solo 3 de cada 10 individuos leen la tabla de composición nutricional del envase de los productos que compran.

La profesional además aseguró que el rol del Estado en la regulación de la industria alimentaria va a provocar que las empresas deban adecuarse a las nuevas reglas. Ejemplos de esto ya se han comenzado a ver en diferentes publicidades en la que se expone la disminución de saborizantes, conservantes y aromatizantes artificiales, mientras se resalta la presencia de ingredientes "naturales".

"Es mucho más allá que la etiqueta negra", resumió Lizundia.

Legislaciones previas de nutrición

En 2013, se promulgó la Ley 26.905 de Regulación de Consumo de Sodio pero desde 2011 ya se trabajaba en la campaña "Menos sal, más vida".

Esta medida, además de prohibir que los lugares de comida dispusieran de saleros en las mesas, también fijó valores máximos permitidos para la elaboración de los alimentos.

En tanto, en 2014, Argentina se convertía en el tercer país del mundo y primero de América Latina en legislar sobre la prohibición de las grasas trans, usadas por la industria para mejorar el aspecto y la duración de muchos alimentos.

A partir de esta legislación, cualquier alimento vendido solo puede tener un máximo de un 5% de grasas trans del total del contenido en grasas, que se sumará al límite del 2% impuesto en aceites vegetales y margarinas.

Cifras sobre nutrición y factores de riesgo

  • Solo el 6% consume las 5 porciones de frutas o verduras recomendadas.
  • La prevalencia de diabetes o glucemia elevada por autorreporte aumentó de 9,8% (2013) a 12,7% (2018)
  • La prevalencia de hipertensión arterial ronda el 34% y se mantiene estable desde 2005
  • La prevalencia del colesterol elevado es del 29%
  • Las enfermedades no transmisibles (ENT) –enfermedades cardio y cerebrovasculares, cáncer, diabetes, enfermedades respiratorias y renales crónicas y las lesiones de causa externa– representan más del 75% de las muertes a nivel nacional
  • El 16,4% de la población todavía agrega sal en sus comidas después de la cocción o al sentarse a la mesa
  • Casi 7 de cada 10 personas usan sal durante la cocción de los alimentos
Dictamen ley de etiquetado