Los adultos mayores de 70 años que recibieron la vacuna contra el herpes zóster presentan niveles de inflamación más bajos y perfiles genéticos más jóvenes en comparación con las personas no vacunadas, según pudo comprobarlo un estudio realizado por Científicos de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California.
De esta manera, se logra comprobar que la vacuna, además de protegerte contra la mencionada enfermedad, también es capaz de retrasar el envejecimiento.
Una vacuna más que efectiva contra el herpes
El estudio se sumó a estudios recientes que ya habían vinculado esta vacuna con una reducción del riesgo de demencia y fue basado en datos del Estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos.
En concreto, los científicos evaluaron siete aspectos del envejecimiento biológico, entre ellos los niveles de inflamación, la inmunidad innata y adaptativa, la hemodinámica cardiovascular, la neurodegeneración, el envejecimiento genético y una puntuación global del envejecimiento biológico.
Los resultados fueron ajustados, siempre teniendo en cuenta variables sociodemográficas y condiciones de salud de los participantes: 3.884 adultos mayores de 70 años fueron analizados.
Otra de las conclusiones indicó que varias de las mejoras fueron más marcadas durante los tres años posteriores a la vacuna contra el herpes, aunque los efectos favorables persistieron más allá de ese período.
En definitiva, la vacunación contra el herpes zóster se asoció de manera significativa con menores niveles de inflamación, un envejecimiento genético más lento y una mejor puntuación general del envejecimiento biológico.
Este estudio refuerza la idea de que las vacunas en la edad adulta no son solo una herramienta de prevención de enfermedades infecciosas, sino una estrategia integral para promover la salud a largo plazo.
A qué edad una persona es considerada "vieja", según estudio
Gracias a un análisis del plasma de más de 4.000 personas entre los 18 y 95 años, los resultados del estudio estudio científico determinaron que surgen notorios cambios a la edad de 78 años.
Esto sucede porque, en lugar de simplemente aumentar o disminuir de manera constante o permanecer durante toda la vida, los niveles de muchas proteínas se mantienen durante un tiempo prolongado y luego, en un momento u otro, las personas sufren cambios repentinos.
Además de determinar la edad en la que una persona ya es considerada "vieja" el estudio realizado en 2019 también demostró que el ser humano atraviesa tres etapas de envejecimiento.
En la primera franja se ubican las personas que se encuentran entre los 34 y los 60 años. En la segunda franja se encuentran las personas que tienen entre 60 y 78 años, edades en las que se acentúan los cambios físicos más notorios. La tercera franja da comienzo en los 78 años, donde se acelera el envejecimiento.



