Historias

La queja de docentes de Uspallata: "Nos avisan que suspenden las clases cuando estamos por llegar"

“A las 5:55 salimos, a las 7 avisan”. El reclamo de los docentes que salen a trabajar sin saber que las clases fueron suspendidas

Cuando cae nieve en la alta montaña, para muchos es postal. Para otros no tanto. En cada alerta meteorológica, los docentes, celadores y directivos que trabajan en escuelas de Uspallata -a más de 100 kilómetros de la Ciudad de Mendoza- se convierten en protagonistas de una travesía. A las 5:55 ya están saliendo desde la Terminal, pero la Dirección General de Escuelas (DGE) suele comunicar la suspensión de clases más tarde, con ellos ya en la ruta.

Por poner un ejemplo: el último anuncio de suspensión de clases en esa zona, el martes 27 de mayo, se publicó en la red social X a las 6.41.

Rubén Antinori Piticchio es profesor de Teatro en la escuela secundaria 4032 Nuestra Señora de las Nieves, la única de la villa de Uspallata. Lleva 15 años recorriendo la Ruta 7, una vía internacional que bordea precipicios y tiene escasa banquina. En cada jornada invernal, se enfrenta a lo mismo, viajar en plena madrugada, bajo la nieve, sin saber si habrá clases.

Embed - Docentes se resguardan del frío camino a Uspallata

“La DGE avisa cuando ya estamos arriba del colectivo. Es algo que se repite. Defensa Civil le informa tarde o ellos simplemente comunican cuando ya no hay vuelta atrás”, dice Rubén, en diálogo con Diario UNO.

No está solo. Cuenta que junto a él suben otros 20 trabajadores de la educación: celadores, maestros y profesores de escuelas primarias y de la única secundaria. Viajan mayormente en una empresa de colectivos que, además, señala, presenta dificultades frecuentes: reventa de pasajes, falta de butacas o unidades rotas.

Dijo que en el turno mañana es cuando suelen suspenderse las clases, y por eso muchos docentes se bajan en Agua de las Avispas. Algunos lo hacen para enganchar rápido el micro que los devuelve a la ciudad y poder reorganizarse para subir en el próximo colectivo o, en su defecto, en algún auto. Otros, que solo trabajan en el turno mañana, prefieren no llegar hasta la escuela y esperar allí, porque tiene poco sentido arribar y luego aguardar horas hasta el siguiente micro, que suele salir recién a las 10.30.

En el caso del martes, en el turno tarde, en cambio, sí se dictó clases, pero solo en Uspallata, no en Potrerillos, debido al temporal. Tampoco en Agua de las Avispas ni en Punta de Vacas, por las mismas condiciones adversas. "Aíslan una zona pero no la otra", comenta.

“Esta vez nos molestó más el frío, pero con el viento Zonda la situación es mucho más peligrosa”, advierte. Suspenden las clases en Potrerillos por ráfagas que alcanzan entre 90 y 100 kilómetros por hora, pero los docentes deben atravesar esa zona para llegar a Uspallata, por la Ruta 7, una vía internacional donde circulan camiones cargados y suele haber accidentes.

"Los docentes somos los únicos empleados públicos que no se notifican"

Afirman que están expuestos a riesgos evitables. “Todos tenemos familia. Pedimos un poco de humanidad, porque se sabe de antemano que va a haber un temporal”, señalan.

Además, recuerdan que no es la primera vez que, pese a que personal de Gendarmería o Policía recibe a tiempo el aviso de suspensión, los docentes siguen sin ser notificados y terminan viajando en condiciones peligrosas. “Sabemos que a las 6 de la mañana ya estamos arriba del micro. Hay tecnología, hay formas de avisar antes. Lo que falta es voluntad para organizarnos y dejar de exponernos”, concluyen.

Embed - Docentes de Uspallata y un reclamo de vieja data.

“En temporada turística en los colectivos a veces no conseguimos lugar. Terminamos organizándonos entre nosotros para subir en algún auto, porque si no llegamos, nos descuentan el día. Nadie se hace cargo del contexto en que trabajamos”, denuncia el docente.

Descoordinación: "No nos comunican a tiempo"

La crítica principal se centra en una supuesta descoordinación entre Defensa Civil y la DGE.

“El martes pasado, por ejemplo, en Potrerillos el temporal seguía por la tarde, pero en Uspallata sí hubo clases. Tuvimos que decidir si seguir o arriesgarnos a quedar varados sin forma de volver”, marca.

En estos casos, el personal docente suele bajarse en Potrerillos y esperar el colectivo que viene de regreso desde Uspallata. Pero eso también tiene su riesgo: la empresa no garantiza que haya lugar para volver.

Nieve, foto de los docentes que van a dar clases a Uspallata y les avisan el mismo día que se suspenden las clases.jpg
Una imagen de la nieve llegando a la escuela de Uspallata, en la madrugada del martes, cuando se dio aviso de que las clases se suspendían.

Una imagen de la nieve llegando a la escuela de Uspallata, en la madrugada del martes, cuando se dio aviso de que las clases se suspendían.

Durante años, recuerdan los docentes, las escuelas contaban con cierta autonomía. Podían evaluar las condiciones climáticas y comunicar directamente la suspensión de clases a sus supervisores. Pero eso cambió.

“Ahora tenemos que esperar a que Defensa Civil y DGE tomen la decisión. Perdimos la capacidad de protegernos a tiempo”, explica Rubén.