Programa de Identidad Biológica

La historia de Miriam y Juan, dos hermanos que se conocieron después de los 50 años

Ella se crió entre La Paz y Gran Mendoza. Él, en Guaymallén. Por casi 40 años, ella lo buscó casi a ciegas y él acudió a la tevé. En junio los unió el ADN positivo

Miriam, que conocía su condición de hija adoptiva desde bebé, empezó a buscar al hermano hace casi 40 años. Lo encontró hace poco más de un mes. Se llama Juan. Esta es la historia de una búsqueda y un hallazgo sorpresivo que les cambió la vida. Fue gracias a la tenacidad de ambos y al Programa estatal de Identidad Biológica.

Miriam tiene 52 años y vive en Las Heras. Pero a sus 11, allá en La Paz, donde se crió y vivió hasta la adolescencia, un primo le dijo una verdad que ella sospechaba: sus padres de crianza no eran sus padres biológicos. La madre no se lo negó y el padre había fallecido cuando ella tenía apenas 11 meses. Miriam preguntó tanto que se enteró de la existencia de un hermano. Un varón. Un poco mayor que ella.

La adopción, a comienzos de los '70, antes de la dictadura, había sido a la antigua. Irregular.

Miriam, rastreadora

Cuando era adolescente se mudó al Gran Mendoza y estudió en el Liceo Agrícola. Empezó a buscar a ese hermano. Casi a ciegas. Con un puñadito de datos en la cabeza más la colaboración y apoyo de su madrina, una mujer "de hierro".

"Busqué hasta en los archivos de los diarios algo que me orientara. Una foto. Una nota. Algo...", evoca Miriam desde su casa. "Mi hermano fue mi motor de búsqueda", relató a Diario UNO.

Miriam y Juan durante el encuentro en el Programa de Identidad Biológica.

Miriam y Juan durante el encuentro en el Programa de Identidad Biológica.

Los resultados negativos fueron achicando la esperanza. A la par, Miriam armó familia. Hoy tiene esposo y una hija de 13 años. Trabaja como auxiliar en el Ministerio Público Fiscal. En el Polo Judicial. En la trinchera, adonde llegan casos bravos de Guaymallén. Miriam no lo sabía, pero el año 2025 le tenía reservada una nueva posibilidad de búsqueda de aquel hermano.

Miriam en el Programa de Identidad Biológica

En octubre de ese año, Miriam se acercó al Programa de Identidad Biológica, que funciona en el quinto piso de Casa de Gobierno. Pidió información, fue asesorada y depositó la última expectativa en esa repartición, que trabaja en conjunto con el Banco de Huellas Genéticas de Mendoza, del Ministerio Público Fiscal, que además lo utiliza para resolver casos criminales.

La mujer dejó una muestra de su ADN. Luego vendría la comparación con los varios miles de perfiles genéticos acumulados durante varios años. "Me dijeron que si mi ADN coincidía con alguno de los perfiles genéticos, me avisarían. Debía esperar 15 días, a más tardar", evocó.

Esos 15 días pasaron sin pena ni gloria ni novedades. El celular de Miriam no sonó en los plazos esperados. Los brindis de fin de año mitigaron algo de esa desilusión que comenzaba a crecer en su espíritu. Enero trajo consigo la feria judicial. Febrero, los carnavales. Marzo, el reinicio de clases...

Y así fue transcurriendo la vida de Miriam y de todos, sin que el celular de la mujer hiciera lo que ella esperaba.

La llamada en medio del Mundial

Junio. El frío ya estaba entre nosotros y el país soñaba con la cuarta estrella de Lionel Messi y la Scaloneta en el Mundial.

Suena el celular de Miriam, que lo atiende como siempre.

- Le llamamos desde el Programa de Indentidad Biológica -escucha y siente que el corazón se le escapa por la boca.

Por fin, le llega la frase de oro: "Match positivo".

Miriam se enteró del hallazgo del hermano tan buscado gracias al trabajo del Programa de Identidad Biológica de Mendoza y al match positivo de coincidencia entre su ADN y el de Juan.

Miriam se enteró del hallazgo del hermano tan buscado gracias al trabajo del Programa de Identidad Biológica de Mendoza y al match positivo de coincidencia entre su ADN y el de Juan.

¿Qué es eso? Miriam ya lo sabía porque se lo explicaron en el Programa de Identidad Biológica; pero ya lo sabía de antes, por eso de su trabajo en el Ministerio Público Fiscal y que el Registro de Huellas Genéticas también se utiliza en casos de búsqueda de identidad y de familiares.

¿Qué significaba ese match positivo en este caso? Que el ADN de Miriam había coincidido con otro ADN guardado en el Registro de Huellas Genéticas. Con el ADN de un varón. Miriam, por fin, había encontrado al hermano que tanto había buscado.

"Fui al Programa de Identidad Biológica con desesperación. Saqué fotos del informe y supe que había encontrado a mi hermano por parte de madre", cuenta la mujer.

La ansiedad ganaba terreno y acortaba los plazos.

Miriam tuvo a mano datos sensibles: el nombre y apellido de ese hermano. Y el número de DNI.

Desde una mesa del mítico café Duke's, ubicado en Pedro Molina esquina Mitre, frente a Casa de Gobierno, Miriam y la internet hicieron el resto.

Hasta que de pronto, ese hermano tan buscado tuvo nombre: Juan. Y también tuvo rostro. Entonces, Miriam, la buscadora incansable, se vio a sí misma en el rostro de Juan, como quien se mira en un espejo.

Juan, el buscado que también buscó

Juan vive en Godoy Cruz. Es esposo y padre de un varón y de gemelas. Tiene 54 y también sabía de su condición de hijo adoptivo desde sus primeros días de vida.

La madre de crianza se lo reconoció a los 25. El padre, nunca. Ciertas diferencias físicas con los hermanos le habían generado la sospecha del origen irregular.

Juan se crió en Bermejo, Guaymallén, y estudió en la escuela Pouget. No sabía que Miriam lo buscaba. Pero él también buscaba un vínculo filial. "Fui al programa de televisión Gente que busca gente, que conducía Franco Bagnato", evoca. "También busqué a través de programas nacionales de búsqueda de personas. Pero nunca nada", completa.

Su perfil de ADN -generado gracias a una muestra de saliva- estaba en el Registro de Huellas Genéticas desde 2022, cuando consiguió empleo como vigilador privado. Atrás habían quedado sus años de empleado en una bodega.

"En junio me llamaron desde el Programa de Identidad Biológica y me hablaron del match positivo, pero creí que era una estafa; el número de celular era raro", cuenta.

Desde Las Heras, Miriam vivió esa negativa como una mala señal. La segunda vez que Juan fue contactado oficialmente sintió desconfianza.

Entonces, Miriam fue a fondo y consiguió que su esposo le mandara un mensaje a Juan y le contara que el match positivo era real, y que ella quería conocerlo en persona.

"Esto me cambió la vida", explica Juan a Diario UNO.

Dos hermanos, frente a frente

Desde el Programa de Identidad Biológica los citaron para un día determinado en Casa de Gobierno. Que llegaran por separado y se conocieran allí fue la idea.

Pero Miriam y Juan se anticiparon: se conocieron por videollamada después del partido que la Selección argentina le ganó a Suiza 3 a 1. Se miraron, se hablaron y hasta pactaron verse personalmente.

"Nos encontramos en un café del Híper Libertad; estábamos muy nerviosos: es impactante reconocerte en el otro. Charlamos muchísimo: nos gusta mucho leer; nos gusta la Historia y mucho más", cuenta Miriam.

Miriam y Juan ya se encontraron 3 veces. La última, en la casa de ella, fue a toda orquesta: con los esposos y los hijos con asado, pizzas caseras y vinito.

Hoy, agradecen el trabajo del Programa de Identidad Biológica.

A esta hora, acaso Miriam y Juan estén haciendo planes de hermanos, disfrutando de este guiño del destino.

En pocas palabras

  • Redes familiares: dos hermanos, Miriam y Juan, se reencontraron después de más de 50 años gracias a la coincidencia de ADN.
  • Búsqueda incansable: Miriam buscó a su hermano durante casi 40 años, mientras que Juan también intentaba encontrar vínculos familiares.
  • Tecnología y esperanza: el Programa de Identidad Biológica y el Banco de Huellas Genéticas de Mendoza fueron clave para unirlos tras pruebas de ADN positivas.
Resumen generado por Thinkindot AI

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