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La empresa argentina que se consolida entre las 4 cadenas de heladerías más grandes del mundo: 1.700 sucursales activas

Esta empresa argentina, es la cuarta cadena de heladerías más grande del mundo y la más grande de América Latina

El helado tiene una historia milenaria. Este producto ha conquistado cientos de paladares en el mundo y se transformó en una comida de la que muchos no pueden prescindir. Eso lo entendió muy bien una empresa de Argentina que llevó su producción a otro nivel.

Si bien existen miles de formas de hacer helado y cientos de fábricas que lo producen, hay una empresa argentina que se destaca por su crecimiento. Te contamos sobre la cuarta cadena de heladerías más grande del mundo.

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La empresa argentina que se consolida entre las 4 cadenas de heladerías más grandes del mundo: 1.700 sucursales activas

Se trata de Grido. Esta empresa es la red de franquicias de helados más grande de América Latina, con más de 1.700 sucursales distribuidas en Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Perú. La cadena, nacida en Córdoba, pasó de ser un proyecto familiar a convertirse en la red de heladerías más grande de América del Sur.

Grido nació en los 2000 como un emprendimiento de la familia Santiago. Desde el inicio, esta empresa entendió que en mercados con alta inflación y bajo poder adquisitivo, competir por volumen puede ser más eficiente que competir por exclusividad. Su propuesta se basó en ofrecer helados de calidad estandarizada a precios accesibles. Esto permitió ampliar la base de clientes y llegar a sectores de Argentina que antes no accedían a este tipo de consumo.

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La expansión de esta empresa

La familia Santiago ya venía ligada al rubro, cuando Lucas Santiago distribuía helados Laponia. Sus hijos continuaron en el negocio, pero enfocándose en los insumos con una fábrica de cucuruchos. Con el tiempo, Oscar Lucas tomó otro rumbo y abrió su propia heladería. Ese pequeño local fue el origen de lo que después sería Grido: junto a sus hijos, montó una fábrica de apenas 50 metros cuadrados y lanzó una marca de helado accesible, que en sus inicios se llamó Criko.

A pesar de las crisis económicas, crecieron rápidamente, superando las 900 sucursales para 2005 y expandiéndose a nivel internacional. A diferencia de otras cadenas que exigen inversiones altas, esta empresa apostó por un modelo con barreras de entrada más bajas para emprendedores locales. Así, muchas familias pudieron abrir su propio negocio con el respaldo de una marca fuerte, un producto de alta rotación y una estructura logística consolidada.

La fórmula fue clara:

  • baja inversión inicial
  • capacitación
  • acompañamiento constante
  • suministro asegurado desde su planta en Córdoba
  • un modelo “llave en mano” que simplifica la operación

Este esquema convirtió a Grido en un motor de microemprendimientos familiares, generando empleo y aportando al desarrollo económico en ciudades pequeñas y medianas de Argentina.

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