Juntaron 18.000 kilos de alimentos y detrás de cada kilo hay una historia: "El Banco es nuestro pilar"

La campaña Manos a la Olla superó la meta de 15 mil kilos y permitirá elaborar más de 85 mil platos. Los alimentos llegarán a más de 80 comedores y merenderos

Editado por Cecilia Corradetti
corradetticecilia@gmail.com

Hay números que cuesta imaginar. Más de 18.000 kilos de arroz y lentejas, por ejemplo. Se pueden contar, pesar, cargar en camiones y distribuir, pero resulta mucho más difícil dimensionar qué significan cuando llegan a una organización que, tres veces por semana, espera alimentos para preparar la merienda de decenas de chicos. Esto es lo que logró el Banco de Alimentos de Mendoza.

Por eso, detrás de los 18.000 kilos que este año consiguió reunir el Banco de Alimentos de Mendoza en la décima edición de su campaña Manos a la Olla, hay historias como la de Brazos de Vida, una asociación que desde hace más de una década se las ingenia para sostener meriendas, entregar bolsones, organizar talleres y acompañar a familias de distintos barrios de Mendoza.

Más de 18.000 kilos de arroz y lentejas reunió el Banco de Alimentos. Todo será distribuido a distintas organizaciones sociales.

La campaña tenía una meta concreta: reunir 15 mil kilos de arroz y lentejas para elaborar platos de alto valor nutricional destinados a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad alimentaria. Parecía un desafío importante, pero la respuesta de la comunidad volvió a sorprender y terminó en 18.000 kilos.

Una iniciativa del Banco de Alimentos que tiene el fin de ayudar a los más necesitados

Más de 50 empresas, instituciones educativas, organismos públicos y grupos se sumaron a la iniciativa. También hubo personas que donaron dinero a través de la plataforma online del Banco de Alimentos: por esa vía se consiguieron más de 4.000 kilos de arroz. El resultado final permitirá elaborar más de 85 mil platos que serán distribuidos a través de las organizaciones que forman parte de la red.

Pero para entender realmente la dimensión de la campaña hay que salir de las toneladas y llegar hasta quienes esperan esos alimentos.

El comedor Brazos de Vida asiste a familias de bajos recursos y lucha por su propio espacio para albergar a la gente.

En Brazos de Vida, que funciona en Guaymallén, Daiana Marzola explica que el Banco de Alimentos se convirtió en una pieza fundamental para sostener el trabajo que realizan desde 2010. La asociación no tiene todavía un espacio físico propio terminado y funciona en distintos lugares, a pulmón, con donaciones, rifas, aportes de sus integrantes y todo aquello que consiguen para seguir adelante.

Los lunes, miércoles y viernes, alrededor de 80 a 100 chicos concurren a una escuelita de fútbol ubicada en un predio del barrio Las Viñas. Allí reciben la merienda. Otros días se organizan talleres para las madres, entre ellos uno de costura, y cuando aparecen alimentos suficientes también cocinan para llevar comida a distintos asentamientos y barrios.

"Gracias al Banco de Alimentos tenemos la merienda de 100 niños"

“Gracias al Banco de Alimentos tenemos la merienda de los chicos tres veces a la semana”, cuenta Daiana. Lo que reciben puede ser muy variado: galletas, pollos, facturas, tortitas y otros alimentos que se convierten en parte de esas meriendas.

También reciben mercadería para armar bolsones que entregan una o dos veces al mes, dependiendo de lo que hayan conseguido.

Para una organización que no tiene ingresos fijos y que debe sostenerse con donaciones, rifas, ventas y dinero de sus propios integrantes, cada entrega tiene un peso enorme.

“Es uno de los pilares fundamentales”, resume Daiana cuando habla del vínculo con el Banco de Alimentos.

Brazos de Vida también recibe mercadería para armar bolsones que entregan una o dos veces al mes, dependiendo de lo que hayan conseguido.

La relación comenzó hace más de una década, poco después de la creación de Brazos de Vida. Desde entonces, la ayuda no se limitó a los alimentos. También hubo juguetes, capacitaciones y herramientas para que quienes participan de la asociación puedan aprovechar mejor aquello que tienen.

“Es un acompañamiento muy grande”, define Daiana.

Y en esa frase aparece otra dimensión de una campaña como Manos a la Olla. Porque no se trata solamente de conseguir alimentos y repartirlos. También se trata de sostener una red que permite que esos productos lleguen a lugares donde hacen falta.

Una fundación que trabaja para reducir el hambre en la provincia

La Fundación Banco de Alimentos de Mendoza trabaja desde hace más de 24 años para reducir el hambre en la provincia. Actualmente asiste a más de 43.000 personas en situación de vulnerabilidad alimentaria y ya logró rescatar y distribuir más de 18 millones de kilos de alimentos, equivalentes a más de 54 millones de platos.

Los alimentos de Manos a la Olla llegan a más de 80 organizaciones sociales que, mes a mes, retiran productos para acompañar a las personas y familias que concurren a sus espacios.

Y allí aparece una realidad que quienes trabajan en Brazos de Vida conocen de cerca: muchas veces detrás de un pedido de comida no hay una persona que vive en la calle ni alguien que haya estado siempre en situación de pobreza.

El Banco de Alimentos de Mendoza cumple un rol clave en la sociedad gracias a los aportes y a la labor de sus voluntarios.

Hay familias que perdieron el trabajo. Personas que pagan el alquiler, los servicios y los impuestos y descubren que, cuando llega el momento de comprar comida, el dinero ya no alcanza.

“Muchas de las personas que se acercan para pedir ayuda tienen una historia detrás”, cuenta Daiana.

Un comedor de Guaymallén que lucha por tener su espacio

Con el tiempo, además, algunos de quienes llegaron buscando ayuda terminaron formando parte de la propia organización. Madres que comenzaron participando de los talleres, chicos que crecieron en la escuelita y personas que se acercaron por una necesidad puntual hoy colaboran con las actividades.

Hay una escena que Daiana recuerda especialmente. Como todavía no tienen su espacio físico terminado, las familias comenzaron a juntar piedras para ayudar a levantarlo. Cada una aportó lo que podía. No eran grandes obras ni grandes presupuestos: eran manos, tiempo y voluntad.

“Entre todos empezamos a juntar piedras para poder levantar el lugar”, recuerda.

Es, de alguna manera, la misma lógica detrás de los 18 mil kilos de la campaña del Banco de Alimentos: un aporte individual puede parecer pequeño hasta que se encuentra con cientos de otros.

Asistir a los más vulnerables con alimentos, el objetivo de la Fundación Banco de Alimentos de Mendoza, que otorga raciones a través de comedores y merenderos.

La décima edición de Manos a la Olla terminó con una fotografía que resume ese espíritu. Los participantes se reunieron para el tradicional “fotón” que marca el cierre de la campaña, esta vez en un lugar muy especial: el futuro centro de operaciones del Banco de Alimentos Mendoza, donde además el Instituto Gastronómico de las Américas recibió a los participantes con un gran guiso.

Diez años después de aquella primera campaña, la iniciativa volvió a demostrar que combatir el hambre no depende de una sola persona ni de una sola institución. Hace falta una red.

Y en esa red, los 18.000 kilos dejan de ser una cifra.

Se convierten en una merienda. En un bolsón que llega a una familia. En un plato caliente. En una organización que puede seguir abriendo sus puertas. En un chico que tres veces por semana llega a jugar al fútbol y sabe que, antes o después de la pelota, habrá algo para comer.

En pocas palabras

  • Campaña Manos a la Olla: superó la meta de 18.000 kilos de alimentos no perecederos, beneficiando a más de 80 comedores y merenderos.
  • Banco de Alimentos Mendoza: la iniciativa, que lleva 10 años, logró la participación de empresas, instituciones y ciudadanos, recaudando el equivalente a 85 mil platos de comida.
  • Impacto social: la organización es un pilar fundamental para asociaciones como Brazos de Vida, que proveen meriendas y bolsones a familias vulnerables.
Resumen generado por Thinkindot AI

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