El comportamiento diario y las rutinas de consumo influyen de manera directa en la probabilidad de sufrir un engaño económico. Un reciente estudio realizado por la Universidad de Minnesota determinó que acciones simples, como participar en la lotería, incrementan la exposición ante posibles delincuentes. La investigación, liderada por la doctora Marguerite DeLiema, sostiene que el riesgo no depende de la falta de inteligencia o de la mala suerte, sino de patrones de conducta que facilitan el acceso de los estafadores a los hogares.
Los hallazgos permiten comprender que la repetición de ciertos actos genera un escenario ideal para el fraude. Los especialistas analizaron el comportamiento de adultos mayores que fueron víctimas de engaños mediante el correo y llamadas telefónicas. Estos individuos mantenían hábitos que permitían la circulación constante de ofertas engañosas en sus domicilios. Al responder una carta o completar un formulario, las personas quedaban registradas en listas que luego circulan entre diferentes grupos de estafadores.
El riesgo detrás de la lotería
La participación frecuente en la lotería y la compra de billetes de azar demostraron ser factores determinantes en este nuevo estudio. Este tipo de actividades suele atraer a personas con una mentalidad específica que los estafadores saben explotar mediante tácticas de persuasión. Al generar una fijación con la idea de obtener una riqueza repentina, el delincuente logra que la víctima vea un pequeño pago o la entrega de datos personales como un paso lógico hacia un premio mayor.
El análisis de los datos reveló que el fraude rara vez ocurre una sola vez. Casi la mitad de los participantes reportó haber perdido dinero en engaños relacionados con premios o subvenciones inexistentes. Además, una parte significativa de los encuestados cayó en estafas de inversión y productos falsos. Estos números confirman que, una vez que un hogar abre sus puertas a estas ofertas, los delincuentes reciclan los nombres para proponer distintos tipos de negocios ilícitos.
El email, un peligro
El constante flujo de publicidad que llega por el correo postal representa otra vía de entrada crítica. Aquellos individuos que abren cada sobre publicitario o que no interrumpen las llamadas de telemarketing presentan una mayor incidencia de victimización. Los delincuentes utilizan bases de datos de personas que respondieron anteriormente para asegurar un suministro constante de potenciales objetivos. Por el contrario, un mayor manejo de herramientas digitales pareció funcionar como un factor de protección en algunos casos analizados.
Factores emocionales como la soledad y la fragilidad económica también mostraron una conexión estrecha con el fraude. La necesidad de cubrir gastos urgentes o el aislamiento social pueden provocar que una propuesta engañosa parezca una oportunidad legítima o un contacto humano confiable. El estudio concluye que la prevención debe enfocarse en reducir la exposición mediante el filtrado de llamadas y la limitación del correo publicitario, además de brindar apoyo social a quienes se encuentran solos.



