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Invasión de abejas en el centro preocupa a los comerciantes

Los comerciantes advirtieron al municipio de una invasión de abejas que amenaza con complicarles las ventas. Desde la comuna aseguraron que no existe tal invasión

a Una supuesta invasión de abejas en el centro de Mendoza alertó a los comerciantes, sobre todo a los gastronómicos que tienen sus negocios en la calle Las Heras. Quien advirtió de la situación fue Gianluca Vega, el dueño de una conocida heladería. Sin embargo no es el único afectado, sino que la problemática es común a los dueños de otros comercios similares.

Quien respondió a los requerimientos de la situación fue Leonardo Quiroga, director de Ambiente e Higiene Urbana de la comuna de Capital. El funcionario aseguró que no hay tal invasión y atribuyó la presencia de estos insectos en abundancia a una técnica que pusieron en práctica los comerciantes de la zona, y que lejos de solucionar el problema, lo profundizó.

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Abejas de ciudad

Gianluca Vega explicó que si bien están acostumbrados a la presencia de abejas en el centro, este año se ha profundizado. Por tal motivo, los clientes -sobre todo los que se sientan en la vereda del local- se sienten molestos.

Según Vega, consultaron con el municipio de la Ciudad de Mendoza, desde donde respondieron que, como las abejas son una especie protegida, no se podían tocar aunque estuvieran en una zona urbana, salvo que hubiera una colmena.

Entonces, la decisión de los comerciantes de esta calle del centro, fue poner una especie de "sebo": un bidón con un jugo muy dulce, que atrajera a las abejas.

Tal y como lo explicó el funcionario de Capital, esta determinación lejos de solucionar la problemática, la profundizó.

El sebo equivocado

Quiroga manifestó que en la Dirección de Ambiente de Capital, decidieron enviar a un apicultor para que analizara la situación que planteaban los comerciantes del centro y así se pudiera buscar una solución.

El especialista comprobó la presencia del sebo, lo retiró y con él se fueron las abejas. De todas maneras, y a pesar de no haber abeja reina, los insectos vuelven al lugar porque ya detectaron que allí encontrarían el alimento que buscaban.

También explicó que, si hubiesen encontrado un panal, los apicultores que trabajan con el municipio lo retiran y se lo llevan, esta es la única intervención que se puede realizar con respecto a las abejas.

Un panal oculto

Diario UNO consultó con la veterinaria y representante de la fundación Cullunche, Jennifer Ibarra, quien manifestó que, si bien está prohibido tener panales en la ciudad, la presencia de las abejas en el centro es muy común.

"Ellas saben que van a encontrar azúcar, cuando me siento en un café les pongo algo dulce en una tapita, y ellas toman de ahí y se van"

Además de saber que van a encontrar el dulce que buscan, la presencia de estos insectos se profundiza con la estacionalidad, aunque ya a esta altura del año comienzan a retirarse.

Por último, explicó que, el hecho de que no se puedan tener panales no implica que no exista un panal que no se haya detectado, por ejemplo dentro del tronco seco de un árbol.