Pensaron que la habían hecho muy bien. Una fiesta clandestina en un yate, lejos de las autoridades. No importaba el aumento en los casos de coronavirus, solo divertirse. Pero algo salió mal y las propias autoridades tuvieron que ayudarlos luego de que el barco se comenzara a hundir por el sobrepeso. Habían invitado a demasiadas personas.

El hecho ocurrió en la ciudad de Paraná, en el Río Paraná, cuando un yate salió del Club Náutico con más de 25 jóvenes que tenían como destino la "Isla Bonita". En medio del viaje decidieron iniciar la fiesta pero todo terminó cuando el agua se comenzó a filtrar en el barco por el exceso de cantidad de personas.

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En las imágenes de lo que fue la fiesta clandestina se observó el mismo paisaje que en muchas otras: cero distanciamiento y cero uso de barbijos.

Desde el Club Náutico admitieron que el barco salió sin los requisitos exigidos en pandemia y que lo salvó porque el borde estaba tocando una isla por lo que gran parte quedó en la aerna.