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Un informe ruso advirtió que la vacuna contra el COVID-19 anunciada por Putin no es segura

El ministerio de Salud de la Federación Rusa informó que no hay certezas de la eficacia de la vacuna aprobada y anunciada por el presidente Vladimir Putin como la primera contra el coronavirus creada en el mundo. Además, aseguraron que tiene numerosas contraindicaciones, no puede ser usada por toda la población y faltan varios estudios para conocer su verdadera eficacia.

En dicho informe también señalaron que la droga está contraindicada para menores de 18 años, mayores de 60 años, embarazadas, madres en etapa de lactancia y patologías crónicas de hígado, y riñones, diabetes, enfermedades graves del sistema hematopoyético, epilepsia, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades del sistema nervioso central, enfermedades del sistema cardiovascular, inmunodeficiencias primarias y secundarias, enfermedades autoinmunes, enfermedades pulmonares, asma y EPOC .

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Además, indicaron que no se realizó ninguna investigación sobre cómo actúa con el uso de otros medicamentos y dejaron en claro que no se conoce cuánto duraría la protección de la droga, a pesar que funcionarios rusos aseguraron que proporcionaría inmunidad durante dos años.

Algunas de los efectos secundarios de la droga son hinchazón, hipertermia, letargo, dolores de cabeza, picazón en el lugar de colocación de la vacuna, disminución del apetito, diarrea y síntomas similares a los de un resfriado, según advirtió el informe realizado por el Instituto Gamaleya de Moscú, donde se desarrolló la droga, y citado también por el periódico The Telegraph.

Si bien indicaron que la mayoría de estos efectos fueron leves o moderados, el documento presente en el certificado de registro de la vacuna aclara que “no es posible determinar con mayor precisión la incidencia de los eventos adversos debido a la limitada muestra de participantes en el estudio”.

El martes pasado, Rusia declaró ser el primer país del mundo en lograr una vacuna contra el coronavirus. El presidente Putin aseguró que fue aplicada en una de sus hijas y que los resultados fueron buenos.

Fue llamada Sputnik V en honor al primer satélite lanzado al espacio, con el agregado de la “v” por vacuna, y varios funcionarios rusos aseguraron que proporciona inmunidad segura y por largo tiempo.

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A pesar de todo este anuncio que generó una gran esperanza en todo el planeta, el Instituto Gamaleya insiste en que fue probada en una limitada muestra de personas, en un tiempo demasiado corto para tener conclusiones concretas sobre su eficacia epidemiológica, la cual aún se desconoce.

“Los eventos adversos se cumplieron con frecuencia o con mucha frecuencia”, señala el reporte de los científicos que desarrollaron la vacuna Sputnik V. “No es posible definir la ocurrencia de eventos adversos con mayor precisión debido al número limitado de participantes en la investigación”, agrega.

El Instituto señaló que 38 voluntarios participaron en los ensayos durante 42 días y en el proceso se registraron 144 “eventos adversos“, de los cuales más de 30 estaban en curso.

Luego del anuncio de esta vacuna, la Organización Mundial de la Salud advirtió de que la homologación de una vacuna exige procedimientos rigurosos, además de exámenes y evaluaciones de todos los datos de seguridad y eficacia requeridos en ensayos clínicos.

“Para autorizar una vacuna contra el COVID-19 es necesario que los ensayos clínicos aporten sólidas pruebas sobre su seguridad, su eficacia y su calidad”, alertó la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

 “Uno de los puntos clave será aportar la prueba de que la vacuna no va a causar un empeoramiento de la enfermedad”, adviertió Daniel Floret, vicepresidente de la Comisión Técnica de Vacunaciones.

Es una decisión irresponsable e imprudente. Una vacunación masiva con una vacuna que no ha sido bien ensayada carece de ética”, comentó François Balloux de la Universidad de Londres, y advirtió que cualquier problema con las campañas de vacunación sería “desastroso” tanto por sus efectos en la salud de las personas vacunadas como por la desconfianza que generaría en la vacunación.

Fuente: Infobae

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