Paisajes únicos

Imponente laguna, relax, historia y un restaurante furor: el pueblo ideal para la próxima escapada familiar

Naturaleza, patrimonio histórico y sabores tradicionales convierten al pueblo en una de las escapadas más elegidas. Tranquilidad, aire libre y fuerte identidad rural

En tiempos en los que muchos viajeros buscan desconectarse del ritmo urbano sin alejarse demasiado de la Ciudad de Buenos Aires, Navarro aparece como una de las alternativas más atractivas del interior bonaerense. Ubicada a unos 129 kilómetros de la capital y con cerca de 20 mil habitantes, el pueblo conserva tradiciones, paisajes y sitios históricos que la distinguen dentro del mapa turístico provincial.

Fundado en 1797, el pueblo está profundamente ligado a la historia de Buenos Aires. Su desarrollo estuvo vinculado a la antigua frontera que separaba los asentamientos criollos de los territorios indígenas, una huella que aún puede apreciarse en distintos espacios de la zona.

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Una bella postal de Navarro, el pueblo que seduce con su belleza natural. Foto: gentileza 

Una bella postal de Navarro, el pueblo que seduce con su belleza natural. Foto: gentileza

Entre los puntos de mayor interés figura el sitio que recuerda el fusilamiento de Manuel Dorrego, ocurrido en 1828 y considerado uno de los acontecimientos políticos más significativos de la historia argentina. A ello se suman una réplica de los antiguos fortines fronterizos, museos y espacios culturales que permiten conocer cómo era la vida en la región durante los siglos XVIII y XIX.

Laguna, aire libre y un clásico gastronómico que vale el viaje para conocer el pueblo

La naturaleza también ocupa un lugar central en la propuesta de Navarro. Su laguna es uno de los principales atractivos para quienes disfrutan de la pesca deportiva, las caminatas y las actividades recreativas. Los amplios espacios verdes que la rodean ofrecen además la posibilidad de practicar kayak o simplemente descansar en un entorno alejado del movimiento de la ciudad.

navarro

A unos 15 kilómetros del casco urbano se encuentra Las Marianas, una pequeña localidad rural de alrededor de 500 habitantes que se transformó en una parada obligada para los visitantes. La antigua estación ferroviaria, los históricos almacenes y la calma de sus calles reflejan el espíritu del interior bonaerense.

Sin embargo, el gran imán es su propuesta gastronómica. Cada fin de semana llegan viajeros para degustar las reconocidas pastas artesanales del comedor Doña Irma, uno de los establecimientos más tradicionales de la región.

La experiencia se complementa con actividades de turismo rural, encuentros comunitarios y recorridos por construcciones que mantienen viva la memoria local.