¡Hasta siempre!

Hugo Cacho Cortez, un personaje entrañable que dejó un estilo inolvidable en el periodismo

Hugo Cortez fue figura señera en el periodismo deportivo de Mendoza. Generoso maestro y cultor del rigor periodístico. La emotiva carta de Carlos Marcelo Sicilia

La noticia le atragantó a más de uno, de esos que tuvieron el honor de conocerlo, la cena de Año Nuevo. La novedad corrió como reguero de pólvora en el ambiente de los medios, de los deportistas, y de los mendocinos que disfrutaron de su maestría para comunicar. "Murió el Cacho" fue el lacónico mensaje, que abrió la tristeza enorme de saber que ya no vamos a poder escucharlo o leerlo de nuevo.

Este sábado murió en el Hospital Español Hugo Heriberto Cortez -el Cacho-, al decir cuyano, a los 80 años, tras una larga enfermedad. Este fue su final, pero a los grandes, a los que brillaron con intensa luz propia, hay que ponderarlos por su vida, lo que dejaron. La vida es pasajera. La buena obra perdura.

Este domingo lo despidieron sus hijos, Graciela, Alejandro y Federico, sus mucho nietos, los vecinos del barrio Santa Ana, que lo aman y lo amarán por siempre, y todos los mendocinos que pudieron disfrutar de energía y carisma especial.

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Hugo Cortez, dueño del análisis profundo y la crítica moderada y fundamentada, la que le hizo ganar el respeto de todos.

Hugo Cortez, dueño del análisis profundo y la crítica moderada y fundamentada, la que le hizo ganar el respeto de todos.

Cachito nació en San Juan, pero de pequeño se vino a Mendoza. En la escuela secundaria sería compañero de banco en la escuela secundaria de otra personalidad de la comunicación social: Carlos Marcelo Sicilia, con quien llenarían el aire de magia, en la querida Radio Nihuil, dialogando con todo virtuosismo cualquier tema de actualidad.

En los años '80 hizo varios recordados personajes en la locas radionovelas que reflotó otro prócer, Jorge Sosa. Allí sorprendió con un finísimo humor, desconocido por quienes veían su trato serio y formal, haciendo personajes como El Futre.

La pasión por el deporte, en particular el fútbol, lo hizo especializarse y pulirse hasta la excelencia, siendo uno de los periodistas más respetados de Mendoza y el Interior. Sus características principales, como autodidacta, fue sentar bases de rigor académico para quienes trabajaron con él y lo tuvieron como maestro.

Su estilo estuvo alejado del estereotipo del periodista deportivo común de la época, en particular en la radio, dejando del lado el histrionismo ruidoso, para embelesar al oyente con su vos suave y el comentario preciso y profundo.

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El tuit de un colega que trae al recuerdo la época de oro de la radio AM, en la sintonía de Nihuil. Allí junto a hermano de la vida, Carlos Marcelo Sicilia.

El tuit de un colega que trae al recuerdo la época de oro de la radio AM, en la sintonía de Nihuil. Allí junto a hermano de la vida, Carlos Marcelo Sicilia.

Un autodidacta con altísimo rigor académico y ético

Comenzó a transitar el periodismo deportivo en desaparecido medio gráfico El Diario de la familia Kolton, y luego participó como jefe de fútbol en la sección Deportes del Diario Mendoza, donde posteriormente llegaría a ser jefe. En simultáneo, Cacho deleitaba los oídos de los oyente de Nihuil con sus profundos conocimientos de cultura general, de cine y de música y pasó frente a las cámaras de TV en los canales de aire que tenía Mendoza, el Siete y el Nueve.

Si hay algo que es difícil de ganar, es el respeto de los pares, y Hugo Cortez gozó de esto en grado sumo. Sus análisis profundos y fundamentados de cada partido que le tocó presenciar son materia de estudio. Jugó al fútbol y llegó a militar en la primera división de su amado Independiente Rivadavia. Sin embargo, nunca tiñó su crítica de color alguno, sino que aplicó a rajatabla el precepto de la imparcialidad. Este fue el gran legado que dejó a quienes lo tuvieron como maestro, tanto en el periodismo gráfico, como el televisivo y radial.

Tras el cierre del Diario Mendoza, cuándo se abrió en 1993, Diario UNO, Cacho llegó como indiscutido jefe de deportes en el suplemento Ovación, y allí marcó un estilo en el periodismo deportivo de Mendoza.

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Cachito, amante de la música, el cine, y por sobre todas las cosas, a comunicar la pasión por el fútbol, sin fanatismo, en su tarea radial y gráfica.

Cachito, amante de la música, el cine, y por sobre todas las cosas, a comunicar la pasión por el fútbol, sin fanatismo, en su tarea radial y gráfica.

"Chacho era un jefe muy estricto respecto a lo periodístico. Exigía rajatabla el chequeo y análisis de fuentes. Pero más allá de su seriedad, era más amigo que jefe. Le gustaba estar rodeado de humor", comentó uno de sus "discípulos", el colega Gustavo de Marinis, quien trabajó con él en el Diario Mendoza y el UNO.

El estilo pulcro al escribir, alejado del estilo "tribunero" que ganaba espacios es aquellos tiempos, fue el sello de Cortez. Con la misma calidad que analizaba un partido, podía hacer lo propio como crítico de alguna película, como experto cinéfilo y lector que era.

Ya dedicado a la radio casi en exclusiva, trabajó hasta sus últimos días. Con el se codearon leyendas como Santos Humberto Giunta, con quien junto a otros colegas crearon una fantástica productora radial -Productora Cuatro- que le llevaba al mendocino las alternativas de todos los partidos de la por entonces Liga Mendocina de Fútbol, antes de que llegaran la TV por cable o satelital, los streamings y la mercadería enlatada en el extranjero.

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Cacho marcó allí un sello de calidad que dejó muy alta la vara haciendo dupla con Jorge Germán Ruiz, en los relatos, y él en los comentarios. A estos se sumaba Alfredo Márquez haciendo la central informativa. De allí fueron herederos las figuras actuales, como Daniel Fiochetta, Sergio Robles, Matías Pascualetti, Diego Agraín y Rodrigo Chipi Ríos.

Todo este conocimiento y experiencia, lo supo compartir generosamente con las nuevas generaciones de periodistas que tuvieron el honor de compartir tareas a su lado.

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Cacho Cortez junto a su eterno compañero y amigo, Carlos Marcelo Sicilia. Ambos junto a un equipo de Radio Nihuil que también marcó historia en la mañana mendocina.

Cacho Cortez junto a su eterno compañero y amigo, Carlos Marcelo Sicilia. Ambos junto a un equipo de Radio Nihuil que también marcó historia en la mañana mendocina.

La carta del alma de su amigo Sicilia

La necesidad de un interlocutor válido, llevó a buscar este domingo a quien fue, primero amigo, y luego compañero de aventuras a lo largo de la vida de Cortez. Desde su retiro Carlos Marcelo Sicilia, tuvo que juntar muchísimo coraje para hacerlo lugar a las lágrimas y sentarse al teclado a escribir lo que sentía en este adiós.

"Vengo del velorio. Tuve la necesidad de escribir unas líneas. ¿Tristes, plañideras...? O fuertes, de ¡gracias porque la vida me juntó con los mejores!

Vos fuiste uno de esos, Cacho.

La primera vez, cuando entramos al aula de primer año, gloriosa cuarta división, de la Escuela de Comercio Martín Zapata, en la vieja casona de 25 de Mayo llegando a la Plaza Italia. Marzo de 1956. Tenía 11 años para 12.

Pero la vida nos llevó por distintas veredas, y recién nos volvimos a juntar antes del Mundial 78, cuando entraste en el Canal 9 y a mi me echaron. Ya eras de los periodistas serios, de los que empezaban a ser respetados. Y el quehacer que nos juntó diariamente empezó en abril, 7 años después, con “¡Hola, País!” por Nihuil, durante treinta años.

¿Te das cuenta? -Treinta años... Y aquí aparecieron los mejores con los que me juntó la vida. Porque con el Cacho siempre estuvimos, siempre juntos, en alegrías y en sinsabores, con premios o frustraciones, durante 10950 días, con vacaciones en el medio, él en Guanaquero y yo en el Atlántico.

Y se nos sumaron los otros mejores: el Jorge Sosa, el Héctor Fernández Leal, el “Perro” Atienza, la Susi Fontemacchi, La Milka, el Nene Ávalos, el Carlitos Romairone, el Gordo Solanes, mi hermano Horacio, el Gallego Bustos Herrera, el Cristian Molina, el Rodrigo Ákaro Galdeano, el Pablo Pérez Delgado, Pilar González, Carina Scandura, el Pocho Sosa, Federico Norte, la Pato Amico. ¡Qué bien la pasamos, querido Cacho.

¡Qué elencos nos apoyaron! De primera clase, aunque hubo momentos en que vos y yo, solos, remamos esas mañanas, sin internet, sólo con tu amado “Almanaque Mundial”, edición de dos o tres años antes, y yo con el dorso de las carátulas de los long-plays, con detalles sobre los intérpretes; yo, en el rebusque afianzado en mi educación (y vos también, con la misma) y con consultas con frecuentes sobre dudas con mi Mamá, que me las sacaba. También...¡ si la Raquel era profe de Castellano y de Inglés, los dos profesorados estudiados en simultáneo, y también daba clases de griego, latín, remplazaba a profes de Historia y Geografía en el Colegio Nacional...! Una máquina mi Vieja. Ella fue de las mejores, como vos, querido compañero con quien tuve tantos instantes de risa, alegría, desesperación, fastidio, y hasta alguna tristeza (cuando Colombia nos metió cinco pepas en la clasificación en 1993, que te fuiste a caminar solo, de noche, por la vacía calle Pedro Molina).

¡Qué rápido pasa la vida! … dice siempre la gente. No, no pasa rápido. Las cosas que uno vive van a la velocidad normal, pero los 67 años desde que nos conocimos guardan tantos, pero tantos acontecimientos, que al recordarlos se juntan todos en un momento y de repente ¡te mandé el saludo el 15 de Junio pasado por tus ocho décadas! La vida no pasa rápido. Va a su ritmo, enriqueciéndonos de hermosas vivencias de gran calidez, que anulan lo triste. Por eso, hoy, volviendo del velorio, aunque se que no te voy a volver a ver, ya te tengo incluido en mis moléculas, como parte de mi ser, y la sonrisa que esbozo mientras tengo estos recuerdos, borra cualquier ausencia física".

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¡Adiós Cachito, colega, amigo y maestro!

¡Adiós Cachito, colega, amigo y maestro!

Así se despidió el amigo entrañable. Hoy el público mendocino le dice adiós al querido Cacho, y a su vez, el periodismo deportivo y en general le dice gracias.