Datos de la Inspección General de Seguridad

Hay 30 policías y penitenciarios sumariados por violencia de género en este año

El titular de la IGS, Marcelo Puertas, explicó que un sumario se realiza cuando hay pruebas suficientes para llevarlo adelante. Todos arriegan la cesantía

En los 9 meses que lleva transcurridos el año 2021 ya hay 30 sumarios realizados a policías y penitenciarios por casos de violencia de género. Así lo confirmó en Radio Nihuil el director de la Inspección General de Seguridad, Marcelo Puertas.

El funcionario manifestó que en los últimos tres años este número se ha ido incrementando y que el fenómeno que se da dentro de las fuerzas de seguridad que están bajo su jurisdicción no es ajeno a lo que sucede en el resto de la sociedad.

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Marcelo Puertas, de la IGS.

Marcelo Puertas, de la IGS.

"Este problema siempre existió, y más allá de que se haya incrementado en los últimos años, las víctimas ya se atreven a denunciar mucho más que antes", detalló. Por otra parte, agregó que las denuncias se han incrementado también porque existe la posibilidad de realizarlas en forma anónima.

Cuándo se realiza un sumario

Puertas manifestó que un sumario se pone en marcha con la denuncia de una víctima. Esta es recibida en al IGS, y se realiza una investigación exhaustiva de lo sucedido, de la denuncia y de las pruebas que se adjuntan. Si la carga probatoria es suficiente, se inicia el sumario.

En cuanto al castigo que le cabe al acusado, se sabe que luego de concluir la etapa de la investigación y la recopilación de pruebas, las sanciones deberán decidirse de acuerdo al daño realizado. En algunos casos, como ya se explicó más arriba, esa sanción puede significar quedar excluidos para siempre de la policía o cuerpo de penitenciarios.

Para esto, el caso debe tener las características de violencia de género. Esto sucede cuando una mujer, o una persona que se autoperciba como tal, es víctima de una o varias conductas violentas por parte de un varón.

El proceso de investigación sumarial se realiza al mismo tiempo que el de la Justicia, solo que van en busca de diferente tipo de sanciones.

Por otra parte, Puertas manifestó que se activa un protocolo de violencia de género; primero se le quita el arma reglamentaria al policía o penitenciario, luego se lo suspende en sus funciones y dependiendo de cómo avanza el caso, se lo devuelve a su puesto de trabajo, o bien queda cesante.

También explicó que no es necesario que haya cometido un femicidio para esto. Las amenazas verbales, golpes, y otro tipo de violencia simbólica, también deben tenerse en cuenta para incorporar al sumario.

Como forma de intentar que mejoren en cuanto al sistema de pensamiento y a la violencia como salida en caso de relacionarse con otras personas desde ese lugar, el funcionario explicó que se están dando cursos para poder revertir esa situación. Lo hace el mismo personal de la IGS y es obligatorio para aquellos policías sumariados por violencia de Género y optativo para el resto del personal.

Sin examen psicológico

En cuanto al estudio de las características psicológicas de los policías y penitenciarios, Puertas explicó que tales estudios no se realizan si no hay una denuncia de por medio, es decir que no se llevan adelante periódicamente test psicológicos para revisar el estado psíquico de las personas que velan por la seguridad pública.