Argentina

Hace una década plantaron 4.000 árboles y pocos crecieron: hoy encontraron cómo revertir la situación

La baja supervivencia de 4.000 árboles plantados hace una década en las Lagunas de Guanacache impulsó nuevas políticas de restauración hídrica y viveros locales en Argentina

La recuperación de un ecosistema no termina cuando se planta el último árbol. En algunos de los territorios más castigados por la desertificación, el verdadero desafío comienza después. Se trata de lograr que las nuevas plantas sobrevivan en el desierto.

Eso es lo que ocurre en las Lagunas de Guanacache, uno de los grandes humedales del oeste de Argentina. En junio de 2017, más de 200 estudiantes de San Luis participaron de una iniciativa de forestación en los alrededores de las lagunas.

El plan de 4.000 árboles que no funcionó: ahora buscan recuperar el humedal de otra manera

El objetivo era plantar 4.000 árboles durante dos jornadas. El primer día colocaron 2.000 ejemplares y al día siguiente estaba prevista la segunda tanda de otros 2.000. Entre las especies seleccionadas había algarrobos, caldenes, quebrachos, espinillos, aguaribayes y acacia visco, todas adaptadas a distintas condiciones de esta región de Argentina.

La iniciativa formaba parte de un programa de educación y restauración ambiental impulsado por la Secretaría de la Juventud y el entonces Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción de San Luis. El lugar no fue elegido al azar, las Lagunas de Guanacache integran un sitio Ramsar de importancia internacional y habían sufrido durante décadas una fuerte degradación asociada a la pérdida de agua y al deterioro de los humedales.

Cómo cambiaron el método para recuperar un humedal argentino

La plantación buscaba recuperar parte de la cobertura vegetal en un ambiente donde los árboles nativos cumplen funciones que van mucho más allá de aportar sombra. El algarrobo dulce, por ejemplo, forma parte de la vegetación característica de los bosques ribereños de Guanacache.

Casi una década después, en 2024, el Gobierno de San Luis señaló que había elaborado un estudio sobre el estado de desertificación del sitio Ramsar y la necesidad de aplicar nuevas políticas de restauración. Los monitoreos técnicos realizados en la zona árida confirmaron que menos del 20% de los plantines colocados de forma masiva en 2017 lograron llegar a la adultez.

Sin embargo, gracias al fracaso de esa supervivencia, se dejó de gastar dinero en plantaciones masivas y se empezó a invertir en infraestructura hídrica (los diques de tierra) y en viveros locales. En 2025, la Secretaría de Ambiente de San Luis documentó oficialmente la puesta en marcha del proyecto "Sonrisas de Tierra".

Este programa interprovincial activo une a escuelas de Mendoza (como la Escuela N° 4-182 Aída Font) y de San Luis (como la Escuela Generativa de Desaguadero) junto a los guardaparques del Sitio Ramsar. Utilizan una técnica de excavación en forma de medialuna ("sonrisas de tierra") para acumular agua de lluvia y asegurar que las semillas nativas enraícen con éxito, corrigiendo la baja supervivencia que sufrieron las jornadas masivas del pasado.

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