Son horas calientes para hablar de los jueces argentinos.
A nivel país, porque la política está por dejarlos sin sus históricas y millonarias jubilaciones a futuro invocando la finalización de ese privilegio y negando que se trate del armado de una justicia adicta. Mientras, muchos usías renuncian o preparan su salida, calculadora en mano y a las apuradas, para asegurarse la mejor mensualidad posible mientras vivan.
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En Mendoza también estamos ese brete pero a la vez en otro. Distinto, porque treinta civilistas se rebelan contra la Suprema Corte y su decisión administrativa de sacarles personal de sus juzgados para reubicarlo en el fuero de Familia, donde también faltan empleados. Entonces, el jefe de la Corte, que se partió en dos por este asunto, los trata como hijos que decidieron irse del hogar y los invita a reflexionar.
Algo de paz
Sin embargo, desde Monteros, a sesenta kilómetros de San Miguel de Tucumán, llega aire fresco en medio de tan elevada temperatura político-judicial. Ese alivio tiene nombre propio: María Josefina Rey Galindo.
Esta magistrada de 52 años, a cargo del Juzgado Civil de Familia y Sucesiones, se convirtió en noticia nacional e internacional por haber redactado una sentencia dirigida a una niña de 9 años valiéndose de palabras y expresiones sencillas, despojadas de tecnicismos y barroquismos y fáciles de entender.
El asunto a dirimir era delicadísimo: Roberto, padre biológico de la pequeña, reclamaba ser reconocido como tal en el DNI y la partida de nacimiento de "Juli" (nombre ficticio de la nena) y que la pareja de la madre fuera borrada de esa condición. Un padre que remplace a otro padre. Una encrucijada para "Juli". Pero cuando la jueza escuchó a la nena le dio la razón. Ni uno ni otro: los dos.
El fallo "Juli" fue escrito con tipografía Comic Sans, de las más utilizadas por los chicos y jóvenes usuarios de tecnologías y redes sociales por ser amable y de aspecto informal.
Sorprendida
Rey Galindo atiende a Diario UNO desde su despacho. Agradece el llamado y se declara sorprendida por la fuerte repercusión pública tras el fallo.
Sabía -dice la magistrada- que los debates jurídicos por esta sentencia iban a venir; sabía que en el campo del Derecho se iba a discutir si era o no procedente haberla redactado en esos términos, con Lenguaje Claro, pero nunca imaginé -afirma- el gran impacto social y la repercusión nacional e internacional. Me han llamado desde diarios de España, Colombia, Cuba, México y hasta de universidades extranjeras...
-¿En su provincia no están habituados a esta forma de comunicar ciertos fallos judiciales?
-No. Pero desde hace un año en mi juzgado venimos trabajando mucho con Lenguaje Claro. Nos preparamos y formamos con talleres de expresión escrita y con profesores de Lengua: esto no ha sido algo repentino. Todo comenzó a raíz de un pedido de un niño al que le explicamos la sentencia porque había preguntado: "De lo que dice en este papel (en referencia al escrito), ¿cuál es mi parte?".




