Mendocino histórico

Gustavo Oriozabala, el hombre de los récords eternos

Gustavo Oriozabala cruzó el lago sin neopreno en 1h 59m 37s y dedicó la hazaña a los héroes de la guerra. Ahora va por Manhattan

El atleta mendocino Gustavo Oriozabala se metió en las frías aguas del Lago Nahuel Huapi sin neopreno, sin vaselina, solo con una malla y antiparras. Casi dos horas después salió batiendo el récord mundial y con la campera que un veterano de Malvinas había usado durante la guerra sobre sus hombros.

Oriozabala, de 55 años, es considerado el mejor nadador de aguas abiertas del mundo. Tiene más de 70 cruces extremos en su carrera, incluido el doble cruce del Estrecho de Gibraltar -una hazaña que nadie ha repetido-, la prueba del Lago San Juan en Canadá, considerada la más importante de la disciplina, y nadó en las Islas Malvinas en 2006. Veinte años después de aquella gesta, se propuso cruzar el Nahuel Huapi por su punto más ancho para honrar, otra vez, a los veteranos y caídos en la guerra.

Partió desde la costa de Arroyo Castilla y llegó al recientemente inaugurado Memorial Malvinas con un tiempo de 1 hora, 59 minutos y 37 segundos, batiendo por casi cuatro minutos el récord que tenía un nadador español. El registro podría haber sido aún mejor porque un error del botero, que extendió el trayecto ignorando el plan previsto, sumó al menos diez minutos al cruce.

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Gustavo Oriozabala en el Nahuel Huapi sin protección térmica.

Gustavo Oriozabala en el Nahuel Huapi sin protección térmica.

"Yo sabía que no se me podía escapar ningún detalle, tanto en lo deportivo como en todo lo otro", explica. No era solo el cruce. Era la transmisión en vivo, los drones, las cámaras bajo el agua, sus hijas presentes y los veteranos de Malvinas siguiéndolo.

La hazaña será reconstruida en un documental que emitirá el Canal 7 próximamente. En la espera de la proyección, Oriozabala charló con Diario UNO sobre el cruce del Nahuel Huapi y repasó su historia plagada de grandes logros.

La dedicación a los héroes de Malvinas

La vida de Oriozabala, como la de la inmensa mayoría de los argentinos, está marcada por el recuerdo y las ansias de que flamee otra vez la bandera Argentina en las Islas Malvinas. La meta esta vez fue el reciente inaugurado Memorial Malvinas.

Cuando pisó tierra firme, exhausto y sin sentir las piernas, el veterano Oscar "Chiquito" Barrios lo esperaba en la orilla mientras sonaba la banda del Ejército Argentino. Le puso sobre los hombros la campera que había usado durante la Guerra de Malvinas.

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Gustavo Oriozabala con la campera que utilizó Barrios en la Guerra de Malvinas.

Gustavo Oriozabala con la campera que utilizó Barrios en la Guerra de Malvinas.

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Gustavo Oriozabala junto a ex combatientes de Malvinas.

Gustavo Oriozabala junto a ex combatientes de Malvinas.

"Eso te habla de un peso emocional... Y que te abracen los veteranos es inexplicable. Estuve como 40 minutos para poderme parar", recuerda emocionado.

El nexo con los veteranos llegó a través de Luis Giacchino, hermano de Pedro, el primer caído en Malvinas, quien lo conectó con Barrios, presidente de ACUVEMA, la Asociación Cuyana de Veteranos de Malvinas. A partir de ahí, la logística creció hasta convertirse en lo que el propio Oriozabala define como "una obra gigantesca": transmisión en vivo, drones y cámaras bajo el agua. Daniel Vila se sumó a apoyar la transmisión, como lo ha hecho en otras aventuras del nadador.

El estrés de una hazaña con cámaras, hijas y veteranos mirando

La situación era desafiante incluso para alguien con el currículum de Oriozabala, quien fue varias veces campeón mendocino de natación en los años 90 representando al Club Mendoza de Regatas y llegó a ser segundo en el ranking mundial de aguas abiertas en 1998. Sobre todo porque tuvo un impasse con la disciplina para dedicarse a su negocio. Estuvo diez años afuera de competencia y aumentó 40 kilos, que bajó en dos años cuando se preparaba para la Maratón Acuática Santa Fe-Coronda.

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Gustavo Oriozabala, es el mejor nadador de aguas abiertas del mundo.

Gustavo Oriozabala, es el mejor nadador de aguas abiertas del mundo.

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El nadador Gustavo Oriozabala, de joven.

El nadador Gustavo Oriozabala, de joven.

Durante el cruce del Nahuel Huapi lo acompañaron sus hijas Martina y Federica y su yerno Juan Pablo Montaner, quien armó la logística para la llegada.

"Todo fue dentro de lo que ya me había imaginado, previsto, entrenado, enfocado", dice. Pero el frío pasó factura: se le fueron adormeciendo las manos y los pies. "Cuando llegué no pude ni pararme. No sabía si estaba pisando o no", recordó y agregó que la transmisión en vivo y el seguimiento de los veteranos le dio una presión -linda, pero presión en fin-. "

"Yo tenía que estar nadando, pensando en la prueba, en llegar si o si, y además, pensar en el guión del vivo, del documental de la llegada así que venía con toda esa carga, por eso que llegué y estaba destruido".

El próximo reto de Gustavo Oriozabala

El 16 de julio tiene previsto dar la vuelta completa a la Isla de Manhattan, en Nueva York: 49 kilómetros en una de las pruebas más duras del mundo.

"Es una prueba que me quedó pendiente a mí, que creí que no la iba a hacer nunca, y bueno, me la propuse realizar cuando volví a la actividad", dijo.

"Llevo dos años entrenándome para esta prueba, bajé de peso hasta el que tenía cuando competía de joven y por día nado entre 15 y 20 kilómetros, más gimnasio porque la prueba es muy dura", continuó.

Y explicó que si logra esta prueba se convertirá en el primer nadador del mundo que tiene 7 coronas, "ya soy el único que tiene 6, pero sería también el único que tenga 7"

"Vamos a hacer una prueba muy buena porque van a ir mis dos hijas de vuelta, embarcadas, y además va a ir Jaime Lopelín, que es un mexicano, que ya ha dado la vuelta a la isla, y él va a ser el guía. Y además tengo contratado a un kayakista que es Alex Arevalo, que es el mejor kayakista en la vuelta de la isla", aseguró.

Sobre el objetivo en la vuelta de Manhattan contó que no es sólo terminarla sino hacer un buen tiempo. "porque yo quiero tratar de convertirme en el nadador más rápido en hacerlo".

El gigantesco esfuerzo cuando cruzó el estrecho de Gibraltar

La filosofía de vida de Oriozabala puede resumirse en aquella anécdota de Gibraltar. Cuando les anunció a los militares españoles que haría el doble cruce, le respondieron con escepticismo: "Eso es imposible, ya lo han intentado todos. Usted es el típico caso del argentino agrandado".

"Me dijeron: 'Eso es imposible, ya lo han intentado todos. Es totalmente imposible porque te va a llevar la corriente adentro. Usted es el típico caso del argentino agrandado'", recuerda.

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No le importó. Insistió. Les dijo que él no tenía el ritmo de nado de quienes lo intentaron antes. "Les dije: 'Yo tengo fe en que si lo hago como el plan que ideé, lo vamos a lograr'. Y me volvieron a repetir que era imposible".

Finalmente lo logró y se convirtió en la primera persona en la historia -sigue siéndolo- en realizar el doble cruce del Estrecho de Gibraltar. El tiempo fue de 17 horas: 5 en la ida (partió desde Ceuta, en África) y 12 en la vuelta (desde Tarifa, España).

"El médico cuando me vio en el hospital me dijo que estaba bien, nada más que estaba vacío. Dijo eso: 'Está literalmente vacío. No tiene reservas de nada. Es un cuerpo, el corazón le funciona, él respira, pero adentro no tiene nada. Está desahuciado'", recuerda, hoy con alegría, que durante dos días le pusieron 18 botellas de suero.

Ese es Gustavo Oriozabala, el de las misiones imposibles. Su historia de vida y su cruce del Nahuel Huapi será reconstruido en un documental que se emitirá por el Canal 7.

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