En septiembre de 1989, Apple cargó camiones con aproximadamente 2.700 computadoras Apple Lisa y las llevó hasta un vertedero protegido en Logan, Utah. Las máquinas estaban prácticamente nuevas y muchas todavía funcionaban cuando fueron enterradas.
Guardó 7.000 ordenadores de Apple para revenderlos mejorados: Steve Jobs prefirió enterrarlos en un vertedero
Apple enterró miles de computadoras Lisa sin vender para evitar la devaluación de su marca y obtener ventajas tributarias, según las normas de 1989.

Imagen de referencia
Lanzada en 1983, la Lisa había sido presentada como una revolución tecnológica. Fue una de las primeras computadoras comerciales en incorporar una interfaz gráfica con ventanas, íconos y un sistema de navegación controlado mediante un ratón. Sin embargo, aquella innovación terminó convirtiéndose en uno de los fracasos más costosos.
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El día que Apple enterró 2.700 computadoras Lisa que todavía funcionaban
El principal problema de Apple fue su precio. La computadora Lisa salió al mercado por 9.995 dólares, una cifra que equivaldría a más de 30.000 dólares actuales. Ese costo la convirtió en un producto inaccesible para la mayoría de los hogares y de las pequeñas empresas, incluso pese a sus avances tecnológicos.
Un año después, Apple lanzó la Macintosh por 2.495 dólares, aproximadamente una cuarta parte del precio de la Lisa. La nueva computadora era más compacta y estaba orientada a un mercado mucho más amplio. Con el éxito de la Macintosh, la Lisa perdió rápidamente atractivo comercial y Apple quedó con grandes cantidades de unidades sin vender.
¿Por qué terminaron en un vertedero en vez de venderlas a bajo precio?
Para 1989, miles de estas computadoras permanecían almacenadas. Un empresario llamado Bob Cook llegó a comprar parte del inventario restante con la intención de actualizar las máquinas y revenderlas. Sin embargo, las restricciones comerciales y las condiciones financieras hicieron que recuperar y comercializar todo el stock resultara complicado. Apple finalmente optó por deshacerse de las unidades que quedaban.
La destrucción del inventario permitía a la compañía registrar las computadoras como una pérdida y, bajo las normas fiscales vigentes, obtener beneficios tributarios asociados a la eliminación de bienes que ya no podía comercializar.
También existía una preocupación por el valor de la marca. Apple no quería que miles de computadoras obsoletas terminaran siendo vendidas a precios muy bajos y compitieran con sus nuevos productos, especialmente la Macintosh. Por eso, las unidades que no pudieron ser comercializadas fueron retiradas y llevadas al vertedero. Una vez allí, las computadoras fueron enterradas y aplastadas por maquinaria pesada para impedir que pudieran recuperarse y volver al mercado.
En pocas palabras
- Apple enterró: Miles de computadoras Lisa sin vender en 1989 para evitar devaluación de marca.
- Innovación fallida: La Lisa, lanzada en 1983 con interfaz gráfica, fue un fracaso por su alto precio.
- Beneficio tributario: La destrucción del inventario permitió a Apple obtener ventajas fiscales y proteger el valor de su marca.