La ciudad más grande de Australia, Sídney, mostró su mayor espectáculo de fuegos artificiales para recibir el año 2019 y dio el pistoletazo de salida a las celebraciones de miles de millones de personas por todo el mundo.
El año 2018 estuvo marcado por la agravación de numerosas crisis y el surgimiento de nuevas tormentas, entre el ascenso de los populismos, la creciente preocupación por el clima, el Brexit y movilizaciones como la de los "chalecos amarillos" en Francia.
Los más positivos, no obstante, pueden quedarse con la distensión alcanzada en la península de Corea, que había terminado 2017 bajo la amenaza de un apocalipsis nuclear.
En cualquier caso, estas consideraciones geopolíticas no impedirán que multitud de personas, de Fiyi a Rio de Janeiro, salgan a las calles para dar la bienvenida al Año Nuevo.
La exuberancia de Sídney
Una cantidad récord de artefactos pirotécnicos, con colores y efectos inéditos, iluminaron durante 12 minutos el cielo de Sídney, un espectáculo del que se prevé que disfrutarán un millón y medio de espectadores.
"Estoy seguro de que vamos a deleitarnos con el espectáculo en nuestra magnífica bahía, iluminada como nunca antes", prometió el alcalde de Sídney, Clover Moore.
Para conmemorar el año internacional de las lenguas indígenas, en 2019, la bahía de Sídney será escenario de ceremonias para celebrar las culturas aborígenes, con la proyección de animaciones en los pilares del Sydney Harbour Bridge.
Por todo el mundo
Las celebraciones se ampliaron con el correr de las horas al resto del mundo, en ocasiones en un contexto de fuerte presencia policial debido a los riesgos de atentado.
En Hong Kong, 300.000 personas acudieron a orillas del Victoria Harbou para contemplar 10 minutos de fuegos artificiales lanzados desde cinco embarcaciones.


