La cepa es añeja, centenaria, pero hubo una nueva sabia que generó un cambio, y un salto al siglo XXI. Sin dejar de lado los blasones que le dio a una familia la nobleza del trabajo y la visión de transplantar la tradición atávica de la enología francesa, sobrevivió a los avatares políticos y económicos de nuestro país, afianzó su presencia y se proyecta al futuro, exportando calidad al mundo. La bodega Domaine Le Billoud, fundada en 1890 es un nexo entre la vieja tradición francesa, la calidad del suelo mendocino, y un futuro de excelencia y crecimiento económico en un producto emblemático de Mendoza como el vino.
Una visita con muchas sorpresas
El placer de llegar a una bodega -con olor a vino- que está recibiendo en ese preciso instante la última carga de uvas de la cosecha 2019, no tiene comparación. Con mucha calidez, pero si descuidar un instante su trabajo de supervisar el paso desde el camión a la prensa, nos recibe Santiago, nuestro anfitrión, quien luego explica con la pasión de quien ama lo que hace todo el proceso de vinificación de la uva (en este caso Malbec), y con orgullo, las máquinarias modernas que que utilizan.
Al ingresar a la oficina de Santiago, otra deliciosa casualidad: justo al pasar por el laboratorio, nuestro guía encuentra una muestra del vino nuevo. El bodeguero mira la muestra, la sirve en una copa y tras apreciar el color violáceo dice con seguridad: "estas son uvas de Gualtallary (Tupungato), prueben", y nos convida a catar el vino de la cosecha 2019. Su potente sabor nos deja preguntas a los neófitos, y al consultarle al experto sobre como será la calidad de este año, dejó de mirar la copa levantada a la altura de sus ojos, y con una sonrisa llena de suficiencia y alegría, sonrió y sentenció: "Es espectacular".
Un largo linaje de bodegueros
Santiago Giraud Billoud es la sexta generación de bodegueros de una familia francesa que puede rastrear sus raíces vitivinícolas en Saint Jean de Maurienne, Grenoble "hasta la Revolución Francesa, sin certificar, y desde 1830 con documentos. Antes de la revolución la familia debe haber tenido viñedos, pero todos los documentos fueron quemados en el levantamiento de 1789", explica que ahora conduce con mano firme y mente clara la bodega Domaine Le Billoud que heredó de Pierre, aquel francés que llegó a Argentina y apoyó a su hijo Ernesto Casimiro para que este levantara de entre las arenas al sur de las sierras de Lunlunta y el río Mendoza una bodega que hoy es la segunda más antiguas del país, sólo superada por las salteña Colomé, fundada en 1831. Desde el inicio la impronta fue tener los más modernos adelantos para producir calidad, y los trajeron de Francia.
Santiago: la generación de la tecnificación
"Tengo 34 años de enólogo, pero un viejo linaje de bodegueros y enólogos. Nuestra bodega tuvo distintas épocas, buenas, menos buenas y malas. Gracias a dios desde que me hice cargo, reemplazando a mi padre, Carlos, se puede decir que comenzamos a crecer", explica Santiago, padre de tres hijos.




